El presidente de Bolivia, Evo Morales, que cumplirá 55 años el próximo 26 de octubre, llega a las elecciones de este domingo como claro favorito en las encuestas para lograr un tercer mandato (2015-2020) y con el reto de mantener la mayoría absoluta en el Congreso para impulsar sus reformas sin oposición. Bajo el lema de "Con Evo vamos bien", el Movimiento al Socialismo (MAS) ha buscado la movilización que parecía haber perdido en los últimos años.
Los últimos sondeos coinciden en señalar que ganará las elecciones en primera vuelta con un 59% de los votos contra un 18% del acaudalado empresario cementero, el centrista Samuel Doria Medina (Unidad Demócrata) y un 9% del ex presidente liberal, Jorge Quiroga (Partido Demócrata Cristiano), en una elección en la que están llamados a las urnas unos 6 millones de bolivianos.
Pese a la clara ventaja de más de 40 puntos, Morales ha señalado que su objetivo es alcanzar el 80% de los sufragios válidos y evitar el llamado "voto cruzado". En las elecciones de 2009 un 28% de los electores cruzaron su voto apoyando en la presidencia a Morales, el primer indígena al frente del país, pero optando por un candidato opositor para la diputación.
Con el control del Congreso, Morales podría tener carta libre para modificar la Constitución, en particular, según teme la oposición, para habilitar la reelección presidencial indefinida. La actual Constitución boliviana sólo permite una reelección consecutiva.
Además de los votantes que residen en Bolivia, el padrón electoral está compuesto por unos 272.000 bolivianos residentes en 69 ciudades de 33 países, que elegirán únicamente presidente y vicepresidente.
Durante la última semana de campaña, Morales atacó duramente a sus rivales, mientras el empresario Doria Medina y el ex presidente Quiroga contraatacaron en un último intento por acortar las distancias que muestran las encuestas.
Tras enfrentar una dura resistencia en sus primeros años de presidencia, que casi llega a guerra civil en 2008, Morales, logró doblegar los embates de la oposición, concentrada especialmente en Santa Cruz, motor económico y la región más rica del país. Los analistas no descartan que podría triunfar por primera vez en ese difícil reducto y superar el 50% de los votos. Hace cinco años obtuvo un 42%.
Las elecciones contarán con observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), aunque en estos últimos días el Tribunal Supremo Electoral (TSE) se ha esforzado por dar una serie de instrucciones de última hora que afectan desde los votantes hasta los candidatos.




