Encierro limpio y peligroso de los Núñez del Cuvillo. El comportamiento de los toros ha sido muy noble, con escasos derrotes en Santo Domingo, un momento peligroso en el Ayuntamiento, la manada partida en Estafeta, con muy bonitas carreras y peligro en el tramo final. El amago de montón en la entrada de la plaza ha traído momentos de angustia pero, finalmente, los toros lo han superado limpiamente.
El primer encierro de los Sanfermines 2022, protagonizado por los toros de Joaquín Núñez del Cuvillo, ha sido rápido, complicado, con muchas carreras bonitas junto a los astados, y con un final peligroso al llegar a la plaza con un pequeño montón. El primer parte habla de cinco heridos por traumatismos, ninguno por asta de toro.
Tres años después (el último encierro fue el 14 de julio de 2019), el cohete volvía a anunciar el inicio del encierro. La torada ha dejado los Corrales de Santo Domingo más despacio de lo esperado pero han ido cogiendo velocidad hasta completar el recorrido en 2 minutos y 35 segundos.
En el primer tramo del recorrido, hasta llegar a Estafeta, se han producido algunas caídas, y la manada se ha partido en dos, abriéndose y permitiendo a los corredores largas carreras junto a los toros. Es en ese tramo donde el encierro se ha acelerado, produciéndose numerosas caídas y uno de los toros ha chocado contra el vallado de la parte derecha del tramo de Telefónica.
Lo más peligroso ha sido un amago de montón en la entrada de la plaza, donde los toros han pasado por encima de algunos mozos, aunque sin aparentes consecuencias graves.
Cinco heridos sin gravedad.
Pese a la peligrosidad del montón, el encierro ha dejado solamente cinco heridos por traumatismos con traslado hospitalario, ninguno por asta de toro, según el primer parte facilitado.
La ganadería de Joaquín Núñez del Cuvillo es una de las preferidas por las figuras del toreo por su volumen y juego.
Arrancan y rematan siempre, llegando hasta al final, lo que les convierte en peligrosos en la carrera porque persiguen y no les importa estrellarse en el vallado en pos de quien les cite.
Son de pelaje muy variado: negro, ensabanado, colorado, castaño y jabonero. Pastan en fincas gaditanas: las de “El Grullo”, en Vejer de la Frontera; “El Lanchar”, en Conil de la Frontera, y “Los Arenalejos” en Medina Sidonia.
Un encaste propio, iniciado en 1982, con vacas y sementales de José Luis Osborne Vázquez, al que su propietario, el sevillano Joaquín Núñez del Cuvillo, fue añadiendo reses del Conde de La Corte (a través de Mora Figueroa), Núñez (Sayalero y Bandrés), Marqués de Domecq (Torrealta) y Juan Pedro Domecq.
Su última carrera en Pamplona, el 12 de julio de 2019, fue muy peligrosa y dejaron tres cogidas. Fue la carrera más veloz de las que han completado en la ciudad.
Parte médico
El primer encierro de San Fermín, protagonizado por los toros de Núñez del Cuvillo, ha dejado el siguiente parte médico: una mujer de 25 años ha sufrido una caída en Espoz y Mina, un hombre menor de 18 años ha sufrido una contusión con deformidad en el brazo, un hombre mayor de 25 años una contusión con deformidad en la Estafeta.
A estos tres se suman dos contusiones con traumatismos que han sido atendidos en la enfermería de la Plaza y trasladados al hospital.
Los cinco han tenido que ser trasladados. Pese al conato de montón en el callejón, no se ha producido ningún herido por asta.
Gracias a la nobleza de los toros no se han producido cornadas. El encierro dejó escalofriantes imágenes en la entrada. Iban entrando los toros y los corredores se iban acumulando cuando la carrera se estrecha más. En el callejón se ha visto un fuerte golpe a un hombre.
Ambiente único en la plaza de toros en el año de su centenario. Fue una madrugada larga de espera y de gran emoción para toda la ciudad tras el zarpazo de la pandemia. Pamplona volvió a resurgir con toda su fuerza y esplendor.





