Mariano Rajoy se encuentra en Galicia para disfrutar de una semana de descanso con motivo de las fiestas de Año Nuevo y aprovechando que el primer viernes de 2015, el día 2, no habrá Consejo de Ministros.
Estos días son muy especiales para el presidente del Gobierno y la primera dama. Más que nadie ha vivido la dureza de años difíciles en La Moncloa. Sabe, como primera dama discreta -que respeta al máximo el protagonismo de la Reina Letizia, y de la madre del Rey, Doña Sofía– que 2015 será crítico y de forma rápida. Si los comicios locales y regionales castigan al Partido Popular en Madrid, Castilla-La Mancha y las capitales de Andalucía, se abrirá -señalaron analistas a Hechos de Hoy-el debate del relevo.
Estas fiestas, con el protagonismo para ambos del día 28, Santos Inocentes, marcan días de sosiego antes del año frenético. Mariano Rajoy celebró en este ambiente sus 18 años de matrimonio con Elvira Fernández, con quien se casó el 28 de diciembre de 1996, a los pocos meses de que su partido llegara por primera vez a La Moncloa y de que José María Aznar le nombrara ministro de Administraciones Públicas.
Después de 18 años casados, Mariano Rajoy y Elvira Fernández -ambos llevan a Galicia en su corazón y marca su carácter- conmemoran este aniversario de boda en la intimidad. Quieren además despedir el 2014 en familia, según confirmaron a la agencia Servimedia fuentes próximas a la pareja.
Su pretensión es descansar antes de arrancar la precampaña para las elecciones autonómicas y municipales de mayo, a las que seguirán en noviembre las generales. Mariano Rajoy se juega en esa cita la reelección como presidente del Gobierno, ya que como confirmó el viernes en rueda de prensa quiere presentarse por cuarta vez como su conferencia de lista del Partido Popular para optar a un segundo mandato. Conseguirlo no será fácil, pues todas las encuestas auguran una fuerte caída de votos de su partido, con 20 puntos menos de los conseguidos en 2011.
Más allá las obligaciones gubernamentales, el año que concluye ha sido duro para Mariano Rajoy por la pérdida de su hermano Luis, que falleció el 26 de marzo en un centro sanitario de Madrid como consecuencia de una enfermedad que le había sido diagnosticada meses antes. Luis Rajoy era el tercero de los cuatro hermanos -junto a Mariano, Mercedes y Enrique– y el único que prefirió trabajar como notario en vez de seguir los pasos de sus hermanos como registradores de la propiedad.
La muerte de Luis en marzo fue un duro golpe para la familia, el más duro desde el fallecimiento de la madre del clan, Olga Brey, en 1993 como consecuencia de una leucemia. El padre, Mariano Rajoy Sobredo, de 94 años, vive desde hace más de dos años en La Moncloa junto a su primogénito por su delicado estado de salud.
Mariano Rajoy y Elvira Fernández se conocieron en 1992 en un bar de Sanxenxo, donde siempre veranean. Se casaron cuatro años después el día de los Santos Inocentes en la capilla marinera de Las Conchas, en la isla de la Toja, en O Grove (Pontevedra). Aunque su intención era organizar una celebración discreta, la condición de ministro atrajo la atención de los medios de comunicación y un gran número de invitados.
El matrimonio Rajoy Fernández tiene dos hijos, Mariano y Juan, que nacieron en la Clínica Dexeus de Barcelona. Por lo tanto, son catalanes de nacimiento aunque han crecido en Madrid, primero en la vivienda familiar del municipio de Aravaca y después, tras el triunfo electoral de 2011, en La Moncloa.
Los dos hijos se han adaptado a la vida en La Moncloa sin problemas. Esta era la principal preocupación de sus padres hace tres años, cuando Mariano Rajoy llegó a la Presidencia del Gobierno, pues temían que influyera negativamente en su crecimiento.
El hijo mayor, Mariano, de 15 años, es igual que su padre en mucha facetas de la vida. Es alto, delgado, tranquilo e introvertido, le apasionan los deportes y es fiel seguidor del Real Madrid. De hecho, a los dos les encanta ir de pesca juntos o ver los partidos de fútbol en el sofá de casa. Por su parte, Juan, de 9 años, tiene un carácter mucho más abierto y sus propios padres le definen como el extrovertido de la familia. En la residencia gubernamental comentan con frecuencia sus travesuras, propias de la infancia que atraviesa.
Los más cercanos a la pareja recalcan que la complicidad entre Mariano Rajoy Brey y Elvira Fernández Balboa es total. Ella es su confidente, la única persona en la que el presidente del Gobierno deposita sus preocupaciones e inquietudes y a la vez quien le aporta serenidad en los momentos más complicados.
Desde las elecciones generales de 2011, Elvira Fernández se ha entregado por completo a la familia. Pidió una excedencia en Telefónica, donde trabaja, para hacer la campaña electoral junto a su marido y, después, prorrogó el permiso para atender en cuerpo y alma a los hijos y a su marido en el momento estelar de su carrera política.
Además, está pendiente de los cuidados de su suegro y mantiene una extraordinaria relación personal con los cuñados, especialmente con Mercedes, la única hermana de Mariano Rajoy y junto a la que residían en Aravaca.
Sus apariciones públicas son escasas y su protagonismo mínimo. Elvira Fernández prefiere permanecer siempre en un segundo plano y, como su marido, suele rehuir de los medios de comunicación. Cuando habla de su esposo lo hace con devoción, aunque en privado no tiene reparos en ser la primera a la hora de hacer autocrítica y decirle las cosas tal y como las piensa.




