l pleno de la Eurocámara eligió este martes -por 422 votos a favor, 250 en contra y 47 abstenciones- al conservador luxemburgués Jean-Claude Juncker como nuevo presidente de la Comisión Europea para los próximos cinco años en sustitución de José Manuel Durao Barroso, cuyo mandato comenzará el próximo 1 de noviembre.
Esta votación positiva fue posible gracias al apoyo del PP europeo y de la mayoría del grupo socialista y del liberal. Estos tres partidos han alcanzado un acuerdo de legislatura para formar una mayoría proeuropea estable frente al auge de los grupos escépticos, como los 14 eurodiputados socialistas españoles, y también los británicos y suecos.
Juncker obtuvo más votos que el presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, que fue reelegido el 1 de julio con 409 votos gracias al mismo acuerdo de estabilidad. También supera los 382 votos obtenidos por Barroso en 2009 para su segundo mandato.
Tras la confirmación de Juncker por la Eurocámara, los Estados miembros deben nombrar ahora a sus candidatos para comisarios. El nuevo presidente de la Comisión decidirá en las próximas semanas sobre el reparto de carteras y los diferentes comisarios deberán pasar el examen del Parlamento en septiembre y octubre.
El presidente designado de la Comisión Europea, el conservador Jean-Claude Juncker propuso este martes su discurso de investidura ante la Eurocámara un plan de inversión público-privada en la Unión Europea que movilice 300.000 millones de euros en un plazo de tres años para impulsar el crecimiento, el empleo y la competitividad.
A través de una comparecencia en la que mezcló el francés, alemán e inglés, Juncker defendió el programa e indicó que debe aprobarse en febrero de 2015. “Las inversiones se concentrarán en proyectos de infraestructuras de transporte, I+D, banda ancha, energía y en la reindustrialización de Europa”, explicó.
Dicho plan no se basará en el aumento de deuda “sino que se financiará recurriendo a los fondos estructurales europeos y los instrumentos del Banco Europeo de Inversiones”, anunció el exprimer ministro de Luxemburgo.
El futuro presidente de la Comisión también resaltó que este plan será plenamente compatible con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, cuyos "principios fundamentales no se alterarán", aunque anunció que usará el "margen de flexibilidad" previsto en el Pacto. "En el pasado ya se ha hecho y lo haremos también en el futuro", comunicó.
Por último, aclaró además que hará obligatorio el registro de lobbies para que los ciudadanos europeos sepan con quién se reúnen los mandatarios europeos y que modificará las reglas sobre transgénicos para que Bruselas no pueda decidir en contra de la voluntad mayoritaria de los Estados miembros.




