Reconocido premio el que se llevó Isabel Steva Hernández, “Colita”, que fue galardonada con el Premio Nacional de Fotografía 2014, que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y está dotado con 30.000 euros.
De esta manera, el jurado reconoció su labor y la premió “por su destacada trayectoria de más de cinco décadas como fotógrafa en varios medios (fotoperiodismo, retrato, ensayo fotográfico), además de autora de fotolibros tan reconocidos como Luces y sombras del flamenco y Antifémina”.
"Colita ha sido una fotógrafa comprometida con su época, en particular en la defensa de los derechos de la mujer. En su fotografía siempre se encuentra humor, inteligencia e ironía", señaló el mismo fallo que le concedió el premio. Para no educarme como una imbécil, mi padre sólo me regalaba cámaras y guitarras y no muñecas”, recordaba hace poco, evocando la primera cámara de baquelita con la que le obsequió a los 12 años su progenitor.
Colita, nació en Barcelona en 1950, y está considerada como la fotógrafa de la denominada ´gauche divine´ barcelonesa y está especializada en retratos. Tras acabar el Preuniversitario de Letras, se trasladó un año a París, para estudiar Civilización Francesa en la Universidad de la Sorbona.
Cuando regresó conoció a los fotógrafos Oriol Maspons, Julio Ubiña y Xavier Miserachs, de los cuales aprendió el oficio y se profesionalizó como fotógrafa. Fue en 1961 cuando trabajó un año con Xavier Miserachs. Posteriormente, colaboró en el archivo de personajes de la película Los Tarantos del director Rovira Beleta, y trabó amistad con su protagonista, la bailaora de flamenco Carmen Amaya.
Fue aquí donde comenzó su pasión por el flamenco. Una vez asentada en Madrid, realizó las fotografías de promoción de Antonio Gades y la Chunga. Fruto de este período es su libro Luces y sombras del Flamenco (Lumen, 1975), reeditado y ampliado en 1998. En aquel momento, alternó la prensa con la fotografía de cine, colaborando con la denominada Escuela de Barcelona, entre cuyos nombres figuran Aranda, Camino, Esteva y Duràn.
Su pasión por el cine también surgió en Barcelona con la ambición de realizar un cine europeo y progresista, en contraposición a la cinematografía oficial del franquismo. Esto le dio la oportunidad de trabajar con los mejores directores de fotografía del momento, Luis Cuadrado, Juan Amorós o Fernando Arribas, entre otros.
Fue durante la transición cuando colaboró con Interviú, Reporter, Cuadernos para el Diálogo, La Calle y Boccaccio. Tras la llegada de los ayuntamientos democráticos y la desaparición del franquismo, se especializó en fotografiar su ciudad, Barcelona, y la zona más metropolitana, en la que reflejaba la vida social y cultural.




