Un interesante estudio que podría tener las claves de la aparición y desarrollo de la obesidad. Científicos internacionales han colaborado con un grupo de expertos españoles para identificar un nuevo mecanismo genético que afecta a la actividad del hipotálamo es decir, a la región del cerebro que controla diversas funciones primarias.
Asimismo, éste también termina influyendo en el apetito y el surgimiento de la obesidad. Para el estudio, los expertos emplearon ratones para darse cuenta de que eran inmunes a engordar pese a que llevaban una dieta muy rica en grasas. Asimismo, descubrieron al causante de esto.
Apodado como el gen IRX3, ya era conocido por su papel en el desarrollo neuronal, entre otros aspectos, pero se desconocía su nueva función reguladora. Así lo confirma uno de los responsables del estudio, Luis Gómez-Skarmeta. Los detalles de la investigación, que pueden leerse en la revista Nature, aseguran que el cerebro desempeña un papel crucial en la obesidad.
Hay que recordar que investigaciones con ratones, por ejemplo, ya han confirmado que las mutaciones en IRX3 generan animales, el 30% más delgados debido a la pérdida de tejido adiposo blanco y por cambios en la actividad metabólica. Asimismo, destaca que en los últimos años se han desarrollado múltiples estudios para identificar mutaciones en el genoma asociadas al riesgo de desarrollar obesidad.
Las más frecuentes de ellas se centraban en otro gen, conocido como FTO. De hecho, quien es portador de una mutación muy característica situada en ese gen, y que está presente en el 15% de la población europea (según un estudio con 40.000 personas), pesa de media tres kilos más.
Sin embargo, los investigadores demuestran ahora que “esa mutación no afecta al propio FTO, sino a IRX3, otro gen situado muy lejos en el cromosoma”, explicaron y añadieron que “en En cierta manera, estábamos mirando el gen erróneo”. Y es que el FTO parece tener solo un efecto sobre la obesidad.
Los resultados se confirmaron con datos de 153 muestras de cerebro de personas. Para los expertos, el estudio de este nuevo servirá para dar el siguiente paso que es “entender todo el proceso”. Y como no, se espera que en un largo periodo de tiempo se pueden crear unos fármacos capaces de inactivar el gen.
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