El Fondo Monetario Internacional rebajó en una décima las previsiones de crecimiento de España para este 2016, situándolas en el 2,6% del PIB, una cifra cuatro décimas inferior al objetivo fijado por el Gobierno en funciones. El dato es preocupante a tenor de las dificultades que está teniendo el Ejecutivo para cumplir con los objetivos del déficit público impuestos desde Bruselas.
Cabe recordar que el pasado ejercicio se cerró con un desfase en las cuentas públicas del 5%, casi un punto por encima del 4,2% pactado con la Comisión Europea. Para 2017, el FMI mantiene intactas las previsiones de enero. Los analistas estiman que la economía española crecerá un 2,3%.
"El crecimiento en España se proyecta que se suavice, aunque se mantenga por encima de la media de la zona euro", afirmó el FMI. Dichas cifras se encuentran incluidas en el informe Perspectivas Económicas Globales, divulgado este martes al inicio de la reunión de primavera del organismo y el Banco Mundial (BM).
Los datos suponen una rebaja de una décima respecto a lo anticipado en enero pasado para este año y dejan sin cambios las proyecciones para 2017. Sin embargo, implican un cambio de tendencia en las previsiones del Fondo para la economía española, después de varios semestres consecutivos de revisiones al alza. El pronóstico de la institución dirigida por Christine Lagarde es inferior a las previsiones del Gobierno español, que situó el crecimiento estimado para 2016 en el 3 %.
Del mismo modo, el FMI anticipa que la tasa de desempleo continuará su paulatino descenso en España hasta bajar del 20 % este año, con una tasa estimada del 19,7 % al finalizar 2016 y del 18,3 % al cierre de 2017. La inflación, por su parte, seguirá en terreno negativo en 2016, con un -0,4 %; y no se prevé que repunte hasta 2017, cuando se elevará hasta un 1 %.
España se mantendrá como la economía de la zona euro que más crece de las cuatro mayores, por encima del 1,5% de Alemania y del 1,1 % de Francia (en ambos casos dos décimas menos que en enero), y del 1 % de Italia (tres décimas menos que tres meses atrás). En Portugal se espera que la actividad se desacelere hasta el 1,4 % este año y el 1,3 % el próximo, mientras que en Grecia, tras una contracción del 2,6 % en 2016, se prevé que vuelva a terreno positivo con un crecimiento del 2,7 % en 2017, según el Fondo.
Por su parte, la economía de la Eurozona crecerá un 1,5 % este año y un 1,6 % en 2017, dos y una décima menos, respectivamente, de lo augurado tres meses atrás. "La modesta recuperación de la economía del euro seguirá en 2016 y 2017, con la debilitada demanda externa compensada por los efectos favorables de los bajos precios de la energía, una leve expansión fiscal y condiciones financieras acomodaticias", indicó.
Sin embargo, advirtió que "el crecimiento potencial seguirá siendo débil, como resultado de los legados de la crisis (alta deuda privada y pública, baja inversión y una erosión en la formación de los trabajadores debido al alto desempleo de largo plazo)". Por ello, FMI recalcó la importancia de ahondar en las políticas de estímulo monetario, como la aplicada por el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.
Eso sí, insistió en que los bancos centrales "no pueden cargar solos con la responsabilidad de hacer frente a los desafíos actuales". El Fondo Monetario Internacional aseguró que los países con margen fiscal "no deberían esperar a utilizarlo" e insiste en que la inversión en infraestructura, en los actuales bajos niveles de tipos de interés, debe ser considerada "como atractiva".
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