En La noche que mi madre mató a mi padre, Isabel se debate entre su necesidad de sentirse valorada profesionalmente como actriz, sus inseguridades, su temor a envejecer, su coquetería, sus contradicciones, su inteligencia y su ansiedad.
Todo confluye una noche en la que lsabel resulta ser la anfitriona de una cena muy especial. Su marido Ángel, guionista, y Susana, la ex mujer de Ángel, directora de cine, quieren convencer al actor argentino Diego Peretti de que protagonice una película que han escrito. En mitad de la velada, para sorpresa de todos, se produce un acontecimiento inesperado que da un vuelco al transcurso de la cena.
“Nuestros protagonistas son todos artistas y bohemios: una actriz, una directora de cine, un escritor, un empresario de la noche. Todos gente frágil, con mucho ego, bastante personalidad y más imaginación, a los que triunfar en su profesión obsesiona y desespera”, comentó Inés París, directora de la esta comedia de enredos.
Pese a que es una comedia, también contiene cuestiones muy candentes hoy en día sobre las mujeres, e integradas en el guión desde su primera versión hace ya dos años, que se convirtieron en titulares de la última gala de los Oscar potenciados por algunas de las actrices más importantes del momento.
La noche que mi madre mató a mi padre es una comedia protagonizada por Belén Rueda (B&B, de boca en boca); Eduard Fernàndez (El Niño); María Pujalte (Que se mueran los feos, Los misterios de Laura); Diego Peretti (El médico alemán); Patricia Montero (El don de Alba, Fuga de cerebros 2); y Fele Martínez (El club de los buenos infieles).
La punta del iceberg, basada en la obra de teatro homónima y escrita por el dramaturgo Antonio Tabares, narra la historia de Sofía Cuevas, una directiva de una multinacional. Desde su empresa la envían a que investigue internamente el suicidio de un hombre en una de sus sedes.
Al tratar con los trabajadores y relacionarse con ellos, Sofía se da cuenta del ambiente que reina en la empresa, donde el trato es hostil y competitivo, y lo único que importa es el resultado final, ya que el trabajador queda relegado a un segundo plano, siendo alguien insignificante.
Con protagonismo absoluto de Maribel Verdú (en la obra de teatro era Nieve De Medina, que aquí hace un pequeño papel), la actriz logra una actuación convincente en la que su personaje busca una integridad personal con las que limpiar su propia honestidad. La punta del iceberg llega de la mano del director David Cánovas, que también ejerce como productor, y del escritor y periodista José Amaro Carrillo, autor del guión.
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