“Expresar el marxismo a través de la danza puede parecer algo imposible. Y sin embargo resulta extrañamente convincente”. Están fueron las palabras de Penelope Curtis, directora de la Tate Britain y presidenta del jurado del premio Turner, que logró el irlandés, Duncan Campbell de 42 años.
El artista fue ganador de la edición número 30 del premio Turner, el más prestigioso del arte contemporáneo en el Reino Unido, por su obra en formato audiovisual It For Others. En una ceremonia en la galería Tate Britain de Londres, Campbell fue distinguido con un premio dotado con 31.500 euros.
De esta manera, el irlandés se impuso a los otros tres finalistas de esta edición: los británicos James Richards y Tris Vonna-Michel, así como la canadiense Ciara Phillips. Campbell convenció al jurado del galardón con un trabajo con el que estuvo presente en el pabellón de Escocia en la última Bienal de Venecia.
“Irresistible”, es el calificativo que los jueces del premio Turner otorgaron a la obra del irlandés que mezcla en una película de 54 minutos la iconografía del arte africano, el conflicto de Irlanda del Norte y las ideas de Karl Marx. Asimismo, el jurado describió la pieza como "una película ambiciosa y compleja que merece ser vista en repetidas ocasiones" y se declaró admirado por la dedicación del artista para crear una obra que "habla sobre la construcción del valor y el significado".
Campbell concibió It For Others como una respuesta a un ensayo fílmico sobre la historia del colonialismo africano firmada en 1953 por el francés Alan Resnais, Les statues meurent aussi. "Este premio va a marcar una diferencia para mí. Simplemente estar entre los dominados ha significado un gran impulso", afirmó.
El triunfo del irlandés vino además de la a fama de la Escuela de Arte de Glasgow, en la que se graduó Campbell y cuyos alumnos han acaparado cuatro de las últimas diez ediciones del galardón. Hay que recordar que el premio Turner, que se entrega desde 1984, provocó gran controversia en el Reino Unido desde su creación.
Entre las obras polémicas que han sido galardonadas con la distinción, el británico Martin Creed se lo llevó en 2001 con la instalación Work No. 227: The Lights Going on and off, que consistía en una habitación vacía en la que las luces se apagan y se encienden en intervalos de cinco segundos.







