El expresidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, lo calificó de error que aumentará la confusión.
El real y la Bolsa de Sao Paulo, Bovespa, reaccionaron a la baja con fuertes pérdidas. Tanto en Brasil como en Argentina, en medios políticos y económicos, inquietud por ver cómo sigue zarandeado el gobierno de Dilma Rousseff. En la Unión Europea -la perspectiva sobre todo en las Bolsas, entre ellas el IBEX 35– inquieta que Brasil no logre recuperar un clima de serenidad.
Sólo hay una lectura para el regreso a Brasilia de Luiz Inácio Lula da Silva, las consecuencias políticas devastadoras del caso Petrobras. Seguimiento de analistas a las sacudidas de la crisis política de Brasil.
Dilma Rousseff se inclinó por la acción política más inmediata pese a sus riesgos. Designó al expresidente nuevo ministro de la Casa Civil, el equivalente a su man o derecha o jefe de gabinete. Un primer ministro de hecho en la escena política de Brasil.
Logra (o al menos eso pretende) que Lula da Silva deje de estar en el ojo del huracán y en el punto de mira del juez Sérgio Moro. El expresidente sólo tendría que rendir cuentas en la investigación del caso Petrobras ante el Tribunal Supremo Federal.
La presidenta quiere ayuda urgente en Brasilia para que cese el aislamiento del Partido de los Trabajadores. Pretende además impulsar una nueva política económica que se considera incapaz de activar por el agobio político y reducido margen de maniobra.
La política económica de Brasil pasará a las manos de Lula de Silva en prueba de fuego. Puede ser la salvación de la presidenta o último dique fallido para parar la marea de protesta y malestar. Dilma Rousseff quiere desde luego evitar su juicio político (impeachment) pero también acabar con el clima de parálisis.
– Ver en Hechos de Hoy, Banco Central Europeo y Mario Draghi, en los límites de estímulo.







