Dilma Rousseff fue reelegida con un 51,56% de los votos. Se impuso en una segunda vuelta dramática a Aécio Neves que obtuvo un 48,44% en los comicios más disputados en Brasil desde 1989.
No será un segundo mandato fácil para Dilma Rousseff porque ya sabe que se enfrenta a un país dividido -Norte frente a Sur- y a una oposición cívica y política que será implacable. Luchar contra la corrupción en la vida política de Brasil y en su propia formación, el Partido de los Trabajadores (PT), será una exigencia de primer orden .
Pero a la vez se le va a reclamar a Dilma Rousseff afrontar sin tregua la necesidad de crecer, de luchar contra la pobreza de manera más activa, y de implicarse a favor de una sociedad más justa y cohesionada. Para una campaña de vértigo, la de la montaña rusa como calificó Hechos de Hoy, el desenlace estuvo a la altura con tres días de suspense,
Aécio Neves rozó la sorpresa ante una Dilma Rousseff que se tambaleó bajo la lluvia de acusaciones y testimonios sobre una corrupción que es intolerable para la opinión pública en Brasil. Quedó por ver lo que hubiera sucedido con una Marina Silva enfrentada a Dilma Rousseff en la lucha final.
No pudo ser porque el propio Luiz Inácio Lula da Silva lo frustró. Intervino con dureza para tumbar literalmente a quien aparecía como rival formidable. Marina se quebró al recibir todo tipo de golpes que fueron injustos en una campaña que llegó ser sórdida. Dilma Rousseff se impuso al final a Aécio Neves. Se vivió el empate técnico decidido por detalles. El más importante, la decisión personal de Dilma Rousseff de lucha e imponerse, y de rectificar errores que convirtieron la campaña en una batalla de desgaste brutal.







