El escenario de Cataluña, abierto. Soraya Sáenz de Santamaría recordó que la Fiscalía es autónoma. Eduardo Torres-Dulce hizo importantes precisiones. En el Partido Popular, días de frialdad con él. Haber sido un nombramiento personal de Alberto Ruiz-Gallardón pesa en un ambiente enrarecido.
En Burgos, en el marco de los actos de los cinco lustros del Tribunal Superior de Castilla y León, Eduardo Torres-Dulce, señaló que "yo tengo el método de dejar trabajar a los fiscales y ahora son los de Barcelona los que tienen que pronunciarse". Para el Fiscal General del Estado, "el asunto ya está en los tribunales porque lo han llevado los ciudadanos, que han interpuesto un centenar de denuncias en juzgados catalanes, así que no es necesario que se querelle la Fiscalía".
Por su parte la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, señaló tras el Consejo de Ministros que el Gobierno respetará la actuación de la Fiscalía "ya que es autónoma". Señaló que es a la que corresponde determinar si hubo delito en la consulta soberanista catalana.
Al Fiscal General del Estado, Eduardo Torres-Dulce, le molestó de manera muy especial -según informaciones de Hechos de Hoy– la presión que ha ejercido desde un primer momento la presidenta del Partido Popular de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho. Independientemente de los desenlaces, el carácter conciliador, moderado y escrupuloso de Eduardo Torres-Dulce casa mal en estos momentos con los nervios en el Partido Popular y las dudas de Mariano Rajoy ante la presión política, situación a la que no logró sobreponerse como mostró en su conferencia de prensa antes de partir a Australia.




