Irak, Siria, Libia, tres países en los que Estado Islámico (ISIS, Estado Islámico de Irak y el Levante) hace valer su fuerza brutal. La guerrilla suní radical ha ocupado durante los pasados meses grandes zonas de Irak y Siria y en éste último país, el régimen de Bachar el Asad ha perdido territorios importantes que han caído en manos de Estado Islámico. También continúa la lucha en Yemen. Decenas de miles de personas han huido durante los meses de verano hacia Europa. Huyen del terror radical yihadista, en su mayoría hacia Alemania.
Tras los primeras ataques aéreos realizados por Rusia se han disparado las primeras polémicas y urge la coordinación entre Washington y Moscú sobre la intervención en Siria. Algunas fuentes aseguran que este mismo jueves podrían comenzar las conversaciones en Nueva York entre el secretario de Estado John Kerry y el ministro de Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov. Éste último consideró "infundado" que los países occidentales pongan en duda que Rusia hubiera bombardeado al grupo Estado Islámico en sus primeros ataques en Siria. Sin embargo hay desconcierto y dudas entre analistas en Washington -según informaciones de Hechos de Hoy- ante la intervención de Vladimir Putin en Siria.
"Los rumores de que el blanco de estos ataques no era Estado IsIámico carecen de todo fundamento", declaró el ministro. Lavrov aseguró haber dicho a Kerry "con total honestidad" que Rusia intervenía a petición de Asad, para combatir "exclusivamente al Estado Islámico y los otros grupos terroristas".
La aviación rusa llevó a cabo el miércoles sus primeros bombardeos en Siria. De inmediato, varios países occidentales y la oposición siria en el exilio emitieron dudas sobre la elección de los blancos atacados por los cazabombarderos rusos y denunciaron la muerte de civiles. El secretario de Defensa, Ashton Carter, consideró que "probablemente no" apuntaban a los yihadistas de Estado Islámico y estimó que la iniciativa rusa acabaría mal si se fijaba como único objetivo la defensa del régimen sirio.
Más conciliador, John Kerry declaró ante el Consejo de Seguridad de la ONU que Washington está dispuesto a "acoger favorablemente" el empleo de la fuerza aérea rusa con la condición de que sea contra Estado Islámico y Al Qaeda. Moscú respondió que su aviación realizó 20 salidas y alcanzó "ocho blancos de Estado Islámico".
Rusia tiene estacionados 50 aviones y helicópteros militares en Siria. Es fundamental que los ataques se coordinen con Estados Unidos para evitar un choque entre Moscú y Washington en Siria, país sumido desde hace más de cuatro años en una terrible guerra civil. La situación del país es extremadamente complicada y es difícil que funcione una solución militar, según los analistas.
Irak también realizó una petición de ayuda internacional para luchar contra Estado Islámico. "El apoyo que recibimos de algunos países es muy importante para nosotros", declaró el primer ministro de Irak, Haider al Abadi, en Naciones Unidas. "Irak lucha en esta guerra contra el mal que se llama Estado Islámico, pero necesitamos más ayuda logística y militar para acabar exitosamente con esta lacra". También reclamó más ayuda para los refugiados.




