Salvando las distancias, España, como México, tiene su enemigo público número uno en capacidad de infiltrarse, corromper y golper a las instituciones. David Marjaliza, como Joaquín Guzmán Loera con su túnel, tenía también su zulo para atesorar su codicia.
EL levantamiento del secreto de sumario de la Operación Púnica desveló relaciones personales e influencias políticas, un trama liderada por Francisco Granados y su socio David Marjaliza, ambos en prisión, para lucrarse personalmente con la concesión de contratos públicos en la Comunidad de Madrid, Murcia, Comunidad Valenciana y Castilla y León.
La investigación de la Guardia Civil mostró que hacían uso de contactos con políticos y funcionarios a nivel local para lograr ventajas urbanísticas y adjudicaciones a cambio de comisiones. La trama Púnica permanece como un escándalo de corrupción política, y una seria advertencia -y es asunto destacado por Hechos de Hoy– del cáncer que supone para la democracia todo tipo de infiltración en las instituciones de lo que se convirtió en crimen organizado contra los ciudadanos.
Datos sorprendentes
Al desvelarse el sumario de la Operación Púnica se conocieron nuevos datos sorprendentes. David
Marjaliza mandó construirse un zulo en su casa para ocultar su patrimonio, de más de 33 millones de euros. La sobrina del constructor, nacida en 1997, tiene a su nombre 14 pisos. El constructor recibió diez millones en billetes de 500 euros por facturas falsas
David Marjaliza, el socio de Francisco Granados, mandó construir un zulo en su casa de Valdemoro (Madrid) para ocultar parte de su patrimonio. El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco elevó este patrimonio a un total de 33.498.675,30 euros.
Según el juez, David Marjaliza habría encargado la realización de un zulo o habitación oculta que podría encontrarse en un inmueble de su propiedad en el número 14 de la calle Libertad de Valdemoro. Consideró verosímil que estuviera pensando disponer de este espacio para ocultar obras de arte o dinero en efectivo.
Señaló además que "llama la atención" que la sobrina, a pesar de haber nacido en 1997, "acumula un patrimonio de 14 inmuebles, valorados catastralmente en 589.600,24 euros". La joven vivía en el domicilio del constructor junto a su madre, Ana María Marjaliza, también imputada.
Al destaparse esta trama de corrupción política, la Guardia Civil incautó importante documentación en el domicilio de Ana María Ramírez, secretaria personal de David Marjaliza.
Ni mucho menos la Operación Púnica es página pasada. Las revelaciones son recuerdo de la factura que pasó al Partido Popular. Evidencia a la vez que su poder destructivo permanece, y puede pasar nueva factura en los comicios generales.




