Las empresas de Estados Unidos preparan su asalto al mercado cubano conscientes de que Cuba tiene la mitad de la población de Shanghai, su PIB es la mitad de Ohio, y sus exportaciones podrían ser equivalentes a las de una semana a Canadá.
La semana pasada 240 empresarios evaluaron las nuevas oportunidades de comercio con la isla desde que, en diciembre 17, el presidente Barack Obama estremeció la comunidad latinoamericana anunciando que empezaría la normalización de relaciones interrumpidas durante más de medio siglo con Cuba. Desde entonces los mercados del continente americano comenzaron a trabajar frenéticamente. A los empresarios se les recordó, como un chiste, que cuando Che Guevara pregunto en 1959 a Fidel Castro por cuánto tiempo cortaba relaciones comerciales con Estados Unidos, le respondió "hasta que Estados Unidos elija un presidente negro y haya un Papa argentino como tú.”
Cuba representa nuevas oportunidades para todo el continente americano. Su potencial va más allá del 14% de su población con Internet. Aunque el levantamiento del embargo no es visible a simple vista (es decisión de un Congreso controlado por el Partido Republicano), es previsible que en un plazo de 18-36 meses (antes de 2018), se llegue a una total normalización de relaciones siempre y cuando hayan vestigios de reformas substanciales en los procesos de democratización y derechos humanos en Cuba.
Debe demostrar que está dispuesta a ir más allá de las palabras: que está dispuesta a acomodar empresarios y actividades que ha rechazado por más de 50 años. El empalme de private businessmen de Estados Unidos con cuenta-propistas cubanos no se hará con cantos a la bandera. Cuba tiene en la actualidad solo 65.000 habitaciones de hotel, pero planea construir 150.000 en los próximos tres años. Tiene además nueve de los lugares seleccionados por la ONU como world heritage sites (en comparación con 19 de Estados Unidos). Lo cual muestra un gran potencial turístico que podría aumentar de 3 millones de turistas actuales (50% de Canadá) a 6 millones en 2017 (Si se levantara el embargo).
Lo positivo es que Cuba si parece dispuesta a pasar de "socialismo" a "sociolismo". Pero para ello requiere de un compromiso en firme de Estados Unidos -aprobar el giro de remesas, aumentar el FDI (Foreign Direct Investment), abrir la embajada, y restablecer nuevos protocolos de intercambio de comercio-. Los empresarios americanos están listos a actuar pero no lo harán hasta evaluar los beneficios de hacer negocios en la isla frente a los riesgos que implican las numerosas incertidumbres -regulatorias y políticos- que aún subsisten.
Estas son las principales conclusiones del encuentro organizado por la escuela de negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania (conferencia Oportunidades en Cuba, celebrada en la sede del Nasdaq en Nueva York). Pero para muchos de los asistentes quedaron interrogantes por resolver de ambos lados. Para los 240 empresarios asistentes es claro que merece la pena prepararse a desembarcar en Cuba si las reglas de juego son claras.
“Cuba se podría convertir para Estados Unidos lo que España es para Europa”, pronosticó Mauro Guillén de Wharton. “Si a España van 70 millones de europeos al año, dentro de 15 o 20 años, puede que vayan 70 millones de norteamericanos a Cuba”. Pero España tiene la infraestructura, Cuba no. En materia de infraestructura -desde carreteras a aeropuertos u hoteles- todo está por hacer. Además está el tema de sectores como las telecomunicaciones, la industria farmacéutica, los servicios y la agricultura.
La secretaria de Estado adjunta para América Latina, Roberta Jacobson, reconoció ante los asistentes que el camino para normalizar relaciones será largo y difícil. Cuba esta dispuesta a aprovechar todas las posibilidades que ofrece su estreno en la Cumbre de las Américas en Ciudad de Panamá para mostrar su hoja de ruta. Cuba presentara allí su programa sobre Nuevas oportunidades de comercio e inversión. Esto la coloca en el escenario pero también le hará más difícil a sus dirigentes culpar a Estados Unidos de sus problemas económicos y de aislamiento. Mientras los dos gobiernos, norteamericano y cubano, restablecen relaciones diplomáticas plenas, lo cual podría tomar años, no meses, los primeros pasos son prometedores.
Una encuesta realizada el mes pasado por Bendixen & Amandi internacional encontró que el 51% de cubanos americanos está de acuerdo con la decisión de iniciar la normalización de relaciones con Cuba, un aumento de 44% en una encuesta realizada en diciembre. Además, un importante número de disidentes cubanos ha llegado a Ciudad de Panamá para participar en los eventos.
Muchos cubanos que han luchado durante años para ser escuchados en su propio país, donde los críticos del régimen comunista han enfrentado represión, también se manifestaran en la isla. Cada vez más, el gobierno cubano tendrá que vérselas con el hecho de que muchas de las aspiraciones de los disidentes son compartidas por más gente; y el americano que la oposición a la normalización de relaciones es todavía de 49%.
Falta recorrer un trecho nada fácil para el desembarco empresarial estadounidense e internacional en Cuba. Sin embargo, en tan solo cuatro meses desde el radical anuncio del cambio de rumbo en las relaciones bilaterales anunciado por Barack Obama, varias las compañías estadounidenses han empezado a posicionarse en ese mercado como American Express y Mastercard, Netflix, y la plataforma de alquiler de viviendas Airbnb. Los ejecutivos de Google visitarán la isla a mediados de marzo para avanzar en la meta de la empresa de establecer allí presencia. Airbnb ha anunciado que ha entrado en el mercado cubano con 1.000 opciones ya confirmadas. Otros permaneces agazapados, a la espera de un guiño del Congreso de Estados Unidos.
Levantar el telón de las sanciones que Estados Unidos impone a Cuba llevará años porque muchos están codificados en ley. El gobierno cubano, aunque públicamente celebra un acercamiento, se moverá con cautela; nada muestra todavía que relajará su férreo control sobre la sociedad cubana. En la reunión de 35 jefes de Estado del hemisferio programada como la séptima Cumbre de las Américas en Panamá se tomarán aun mas acciones de deshielo en las relaciones americano-cubanas. Pero la política seguirá su lento trabajo para restablecer el papel de Cuba como una nación de economía global.
(*) Rodrigo Villamizar Alvargonzález ha sido ministro de Energía de Colombia y embajador en Japón. Asistió en Nueva York, como enviado especial de Hechos de Hoy, en la sede del Nasdaq a la conferencia sobre el futuro de Cuba y Estados Unidos organizado por la escuela de negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania.
– A la pregunta, que es crucial, de qué se piensa en Cuba sobre el momento actual y el futuro, respondió la encuesta de la firma Bendixen & Amandi para Univisión en colaboración con The Washington Post. De forma sorpresiva, Barack Obama, el papa Francisco y el Rey Felipe VI, más populares en Cuba que Fidel Castro y su hermano, Raúl Castro.




