Todas las hipótesis sobre la mesa, incluso hasta las más descabelladas? ¿Una locura política? ¿El comienzo de una conspiración de largo alcance? ¿La estrategia de la escalera para acabar con Cambiemos? ¿Crear un escenario nunca imaginado para desarbolar a Mauricio Macri?
Cristina Kirchner (Cristina Fernández de Kirchner, CFK) será candidata al próximo proceso electoral en Argentina. Pero no de forma directa a la Casa Rosada, a la presidencia del país, sino a la vicepresidencia. Se presentará a vicepresidenta junto la candidatura a presidente de Alberto Fernández, jefe de gabinete durante el mandato de Néstor Kirchner y también, durante un año, bajo la propia Cristina Kirchner.
No fue un mazazo sino una enorme sorpresa que conmocionó al propio Gobierno y a toda la opsoción, próxima o lejana a Cristina. Que estaba decida a volver aun primer plano político era evidente. Lo insólito es la forma en cómo lo ha hecho -un largo mensaje en su muro de Facebook-, que augura una estrategia de largo alcance y con objetivos sofisticados aún no esclarecidos.
Por su parte Alberto Fernández, también en las redes sociales, anunció que aceptaba esta insólita propuesta. Avanzó que trabajará para “devolver la dignidad a los millones de argentinos y argentinas que este gobierno ha sumido en la marginalidad y en la pobreza”.
¿ha buscado Cristina presionar a los jueces? ¿Quiere desactivar la causa que investiga una presunta red de corrupción vinculada a los contratos de obra pública durante su Gobierno? ¿Es una iniciativa contra el juez Claudio Bonadio?
El impacto es enorme en la escena política. El peronismo federal, moderado, nucleado en torno al recién reelegido gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, debe decidir ahora si mantiene su proyecto de “tercera vía”. O se une al eje Fernández-Fernández (FF). Todos los escenarios, incluso los más atrevidos, están abiertos.




