Cien años de perdón une por primera vez a dos veteranos del panorama cinematográfico nacional como son Daniel Calpasoro y Jorge Guerricaechevarría en una película de atracos con un reparto de primera línea entre los que destacan Luis Tosar, Rodrigo De la Serna, Raúl Arévalo y José Coronado.
La trama se centra en una lluviosa mañana cuando un grupo de ladrones profesionales, disfrazados y armados, asaltan la sede central de un banco en Valencia. Lo que al principio parecía un robo limpio y fácil, pronto se complica cuando la directora de la sucursal desvela un secreto oculto en una de las cajas de seguridad. Nada saldrá como estaba planeado.
Los dos líderes de la banda son El Uruguayo (Rodrigo de la Serna) y El Gallego (Luis Tosar). Su objetivo es una misión aparentemente sencilla: robar el mayor número de cajas de seguridad posibles. El plan es perfecto, ya que a través de un túnel excavado el banco se comunica con una estación de metro abandonada, por donde tienen pensado huir. Pero, todo se complica y los seis encapuchados no pueden escapar como tenían previsto, pues una incesante lluvia ha inundado por completo el túnel del metro.
Los ánimos se encienden entre los dos líderes de la banda, hay desconfianza y enfrentamiento entre ellos, y la sospecha se extiende dentro y fuera del banco hasta llegar a poner el jaque al gobierno del país. Y es que, los detalles del atraco agitan a la élite del Gobierno.
Pocas producciones españolas se adentran en el complicado terreno de la ciencia ficción más realista, esa en la que no predominan los robots y la tecnología de última generación sino un universo costumbrista en un contexto hipotético e irreal.
En el caso de Vulcania se trata de una comunidad cerrada y dictatorial en la que el trabajo en una fundición de acero es lo único que dignifica a sus integrantes, adoctrinados mediante el discurso del miedo a lo desconocido y una falsa apariencia de libertad.
En ella, Jonás, que acaba de perder a su familia en un misterioso accidente, comienza a trabajar en la fundición del pueblo. Ahí conoce a Marta, con la que comparte tragedia y de la que intentará sacar información sobre lo sucedido. Su descubrimiento sacudirá los cimientos de la comunidad. Aura Garrido, Rubén Ochandiano, José Sacristán, Jaime Olías, Sílvia Abril, Ana Wagener y Miquel Fernández son sus protagonistas.
Todos los caminos de Dios es otra manera de contar la historia de Judas, el hombre que traicionó a Jesús. O quizá un modo de reflexionar sobre el mundo en que nos movemos, lleno de miedos y paranoias. La película de Gemma Ferraté acoge esos elementos y muchos más (reminiscencias del cine de Gus Van Sant y Kelly Reichardt, por ejemplo) para crear imágenes hipnóticas, brutales, que transmiten el poder físico del cine en contacto con una naturaleza amenazadora.
¿Una parábola mística o un cuento trágico? Ahogado por su culpabilidad, entra en el bosque donde se reunirá con un joven misterioso que lo acompañará en su arrepentimiento, lo cual le ayudará a lidiar con sus sentimientos, con la comprensión de su culpa y cómo finalmente confrontarlo.







