“Si te vas de tapas, estás comiendo, no puedes llegar a casa y volver a comer”, apunta el catedrático Emilio Martínez de la Victoria, a colación de las continuas críticas que conlleva salir a tapear. Y es que el matrimonio entre la tapa y la bebida que se suele dar en los bares españoles no es necesariamente un hábito que engorde.
Y es que para el experto la clave está en seleccionar esta cocina en miniatura y también "no llegar a casa y volver a comer". Ir de tapas o de pinchos se ha convertido en todo una tradición en la cultura española con la importancia de las terrazas en nuestro país. Paralelamente a ellas, también ha nacido una creencia que asegura que este hábito es el enemigo de cualquier dieta.
Martínez de la Victoria, catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada y experto en nutrición, asegura que disfrutar del tapeo es tan importante como hacerlo de cada comida, aunque destaca que como todo en la vida “unas son buenas y otras malas” ya que “el placer de irse de tapas no tiene que estar reñido ni con los buenos hábitos nutricionales ni con la batalla contra el sobrepeso”.
"Las tapas son pequeñas porciones de comida, comida en miniatura, y no tienen ningún problema nutricional si se sabe escoger", subraya. La clave consiste en recordar que "si te vas de tapas, estás comiendo, no puedes llegar a casa y volver a comer. El tapeo engorda si se toma como algo adicional y se olvida que como mucho le sigue el postre, no otro menú".
Para Martínez de la Victoria, “las tapas tienen las mismas virtudes o defectos de la comida casera y el acierto está en seleccionar lo que sea más adecuado nutricionalmente hablando y, especialmente, en adaptar el resto de las comidas del día a lo que se tomó en el bar".
“Si te tomas dos cañas con una tapa adecuada, que te aporta como mucho 500 calorías, te tomas una fruta al llegar a casa y es una ingesta adecuada. Todo depende de los bares, porque muchos tienen públicos específicos y ofrecen tapas contundentes con muchas grasas saturadas, que ya es otra cosa”, comenta.
Asimismo, aconseja la importancia de acercarse a la cocina mediterránea y a las tapas tradicionales frente a otros productos, como las hamburguesas con patatas fritas, a la vez que resalta los beneficios de consumir pequeñas porciones. “Hasta siete comidas al día no engorda”, concluye.




