Xi Jinping está rescribiendo la historia de la República Popular China, especialmente la última etapa, la que estuvo marcada por Deng Xiaoping, el hombre que abrió (hace cuatro décadas) el comienzo de una era de prosperidad capitalista.
El sello de Xi Jinping se ha reflejado en desafiar abiertamente a Estados Unidos, limitar la influencia occidental sobre la sociedad china, y proteger las compañías chinas contra la competencia extranjera. La sociedad china es sin duda en la actualidad el resultado de la reforma y apertura de Deng. Pero vive ahora bajo el fuerte liderazgo de Xi Jinping, en hecho sin precedentes en el Partido Comunista de China (PCCh).
Esta influencia, peso y decisión de China se ha vividio en la cumbre de la APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico). Las islas del Pacífico, en el giro de haber sido zona de influencia directa de Australia (el aliado de Estados Unidos) al liderazgo regional de China.
En el Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC), el telón de fondo de una guerra comercial entre Washington y Pekín; la presencia de los líderes de Australia y Nueva Zelanda; y la ausencia de Donald Trump, representado por su vicepresidente, Mike Pence. Y reunión de Xi Jinping con los líderes de Fiji, Vanatu, Samoa, Micronesia, islas Cook, Tonga y Niue, en un foro paralelo a APEC.
Muy importante en la irrupción de la República Popular de China en la región Asia Pacífico la cuestión de Taiwan. La isla mantiene en esta área un tercio de sus apoyos diplomáticos, reducidos a 17 naciones ante la presión de Pekín.
En Asia Pacífico, seis naciones –Kiribati, islas Marshall, Naru, Palau, islas Salomon y Tuvalu– reconocen la soberanía de Taiwan. En los últimos meses ha perdido en América Latina los apoyos de El Salvador, Panamá y República Dominicana.
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