Primer discurso de Carlos III a la nación tras el fallecimiento de su madre.
Anunció que renueva la “promesa de servicio a lo largo de toda su vida” que su madre cumplió en sus 70 años de reinado.
“En poco más de una semana nos uniremos como nación para enterrar a mi querida madre. En nuestra pena, recordemos la luz de su ejemplo y saquemos fuerzas de él. En nombre de toda mi familia solo puedo ofrecer el agradecimiento más sincero por vuestras condolencias y por vuestro apoyo. Significan para mí más de lo que puedo expresar. Y a mi querida mamá, al comenzar su último gran viaje para unirse a mi querido y difunto papá, quiero simplemente decir esto: gracias. Gracias por tu amor y devoción a nuestra familia y a la familia de naciones a la que has servido tan diligentemente todos estos años. Que los vuelos de los ángeles te canten hasta tu descanso”.
“Mi vida va a cambiar al asumir mi nueva responsabilidad. Ya no será posible que dedique tanto tiempo a actividades caritativas. Este es también un momento de cambio para mi familia. Cuento con la ayuda de mi querida esposa, Camila y con su propio servicio leal desde que nos casamos hace 17 años. Sé que aportará a las exigencias de su nuevo papel la firme devoción al deber en la que tanto he confiado, al igual que mi heredero que ahora asume los títulos que tanto han significado para mí. Hoy me enorgullezco de otorgar ese titulo de Príncipe de Gales que para mí ha sido un privilegio. Sé que él y Catalina seguirán liderando el debate nacional. También quiero expresar mi amor por Harry y Meghan“.
“En su vida de servicio vimos ese amor permanente a la tradición, junto con ese abrazo intrépido al progreso, que nos hace grandes como naciones. El afecto, la admiración y el respeto que inspiró se convirtieron en el sello de su reinado. Y, como pueden atestiguar todos los miembros de mi familia, combinaba estas cualidades con la calidez, el humor y una capacidad infalible para ver siempre lo mejor de las personas. Quiero honrar la memoria de mi madre y rendirle su homenaje. Cuando la Reina accedió al trono, el Reino Unido y el mundo seguían lidiando con todo lo que vino después de la Segunda Guerra Mundial. En el transcurso de los últimos 70 años hemos visto cómo nuestra sociedad se ha convertido en una sociedad de muchas culturas y muchos credos. Con todos los cambios y retos, nuestra nación ha prosperado y florecido”.
“Nuestros valores han perdurado y tienen que permanecer constantes. Los deberes de la monarquía también continúan, al igual que la relación y la responsabilidad particular del Soberano hacia la Iglesia de Inglaterra, la Iglesia en la que mi propia fe está tan profundamente arraigada. Al igual que la propia Reina hizo con una devoción tan inquebrantable, yo también me comprometo solemnemente, durante el tiempo que Dios me conceda, a defender los principios constitucionales en el corazón de nuestra nación. Y dondequiera que viváis en el Reino Unido, o en los reinos y territorios de todo el mundo, y sean cuales sean vuestros orígenes o creencias, me esforzaré por serviros con lealtad, respeto y amor, como he hecho a lo largo de mi vida”.





