Esperando a Tsipras. Así se encuentra Bruselas. El Gobierno griego tiene de plazo hasta medianoche de este jueves para presentar su programa de reformas para evitar la bancarrota y el "grexit". Unas reformas, que según la prensa griega está preparando el Gobierno de Tsipras y que se valora en 12.000 millones de euros a implementarse en los próximos dos años, como contrapartida del tercer rescate que ha solicitado formalmente a sus socios del euro.
En el caso de que Tsipras vuelva a dar largas, como en otras ocasiones, y no presente su programa a tiempo, no habrá un tercer rescate y también pondría en peligro los créditos de ayuda del Banco Central Europeo.
Según los medios griegos, se calcula que las medidas de 8.000 millones de euros que Grecia presentó para 2015 y 2016 serán aumentadas en 2.000 millones de euros por año, haciendo un total de 12.000 millones de euros para los próximos dos años. Además el Ejecutivo griego planea una subida fiscal concretada en el IVA, que pasará del 10 al 13% para los bienes de lujo, del 13 al 23% para restaurantes, transportes y servicios sanitarios y del 6,5 al 13% para hoteles; así como en el impuesto de sociedades, que sumará dos puntos.
El diario Naftemporiki afirma que a pesar de esta subida tributaria Tsipras mantendrá las exenciones fiscales de las que gozan algunas islas griegas y que los acreedores internacionales pretendían eliminar.
Las medidas que anuncia la prensa podrían encontrar resistencia en el ala radical de Syriza y en el socio minoritario de Gobierno, Griegos Independientes. Estos son los problemas a los que se enfrenta Tsipras a la vez que negocia con sus socios europeos.
Siempre según Grecia, impera el optimismo. El portavoz del Gobierno, Gavriil Sakelaridis, confía en que finalmente será posible llegar a un acuerdo e incluso, según afirmó este jueves, se podría evitar la cumbre del domingo. En Bruselas no se comparte este visión positiva.
Pase lo que pase, se llegue a un acuerdo o no, los economistas y analistas señalan que los daños sufridos hasta ahora ya son enormes y dos de los cuatro bancos principales podrían necesitar una fusión para mantenerse a flote.




