Barack Obama rindió homenaje a Prince en la residencia del embajador de Estados Unidos en Londres. Escuchó su canción mítica para una larga jornada de seducción. Washington fue el amigo leal y sincero (ver en Hechos de Hoy, Barack Obama se une en Londres al clamor contra el Brexit).
Defendió con razones de peso el significado profundo del Reino Unido en la Unión Europea y cambió todos los datos de la campaña de Brexit (la ruptura y la salida) cuando David Cameron comenzaba a estar más necesitado de ayuda política y moral. Una ruptura del Reino Unido con el continente volaría la Unión Europea.
Ha sido una visita esencial que rompió muchas leyendas urbanas, entre ellas el desapego de POTUS (el presidente de Estados Unidos) con Europa. Una percepción equivocada.
Resultó una jornada de detalles. Barack Obama no ocultó su sorpresa al ver a Felipe de Edimburgo convertido en el chófer que les llevó a Windsor. Resultó emotivo el encuentro con la reina Isabel II, que a sus 90 años camina sin bastón y con energía.
Muy importante la conferencia de prensa tras el encuentro con David Cameron en el 10 de Downing Street y cena final, en jornada redonda, en Kensington Palace, con regalo sorpresa -un caballo de carreras de madera- para el principito George.
Barack Obama definió el momento político en su trascendente comparecencia conjunta con el primer ministro David Cameron. Con gran énfasis destacó que “la Unión Europea magnifica la influencia de Reino Unido y sus valores en el mundo”. Y confesó que “la amistad implica ser honestos”. Advirtió, en argumento de peso a quienes defienden Brexit, que si el Reino Unido abandona la Unión Europea se colocará “al final de la cola” para alcanzar un acuerdo comercial bilateral con Estados Unidos.
Boris Johnson, el polémico alcalde de Londres, recibió con dureza al presidente a través de The Sun. Afeó la retirada de un busto de Winston Churchill del despacho oval. "Fue un símbolo del ancestral odio por parte de un presidente medio keniano hacia el imperio británico”, escribió.
La respuesta de Barack Obama fue contundente. “Mi predecesor lo tenía en el despacho oval. Pero el espacio para colocar esculturas es limitado y cuando llegue pensé que, siendo el primer presidente afroamericano, tendría sentido tener en el despacho oval un busto de Martin Luther King. Creo que muchos de ustedes lo comprenderán”.
Desde el primer momento, el presidente defendió su derecho a intervenr en el debate Brexit. Lo hizo en un artículo en el Daily Telegraph. Destacando que intervenía "como amigo y aliado”. “Las decenas de miles de estadounidenses que descansan en los cementerios de Europa son un testamento silencioso de hasta qué punto nuestra libertad y nuestra prosperidad están interconectadas”.
Una intensa jornada culminó con cena en la residencia de los duques de Cambridge en Kensington Palace. Fueron imágenes llenas de ternura las que dejaron el testimonio del regalo que sorprendió al joven George.
Primero Brexit en Londres, y después la crisis de los refugiados en Hannover. En el momento en que más se necesitaba, el presidente de Estados Unidos irrumpió para devolver a la Unión Europea argumentos para su cohesión. Un mensaje significativo de reflexión también para España en momento de desencuentro y empantanamiento.




