El aleteo de manos, el retraso para empezar a hablar y la falta de interés para interactuar con otros niños pueden advertir a los padres de un posible autismo en el pequeño. Así lo determina una guía elaborada por varios ministerios de Salud. Este miércoles se celebra el Día Mundial de Concienciación del Autismo, un trastorno que afecta a 300.000 personas.
“Es un trastorno, no una enfermedad. Las personas que lo sufren entienden como peyorativo este término. Por lo tanto, hay que saber llamar las cosas por su nombre”, explican desde la Federación Española de Autismo (FESPAU). Un trastorno que “no tiene cura y que provoca dificultades en la comunicación social y en la interacción de las personas que la sufren”.
Y es que su incidencia cada vez es mayor puesto que uno de cada 50 niños sufra este trastorno. Según cuentan desde FESPAU en Estados Unidos y otros países desarrollados ese ratio comparativo es mucho más bajo y se debe principalmente a la inversión dedicada en investigación y desarrollo.
En España apenas existen estudios e investigaciones relacionadas con el Autismo, aunque sí los hay en otros países. Como es el caso de Estados Unidos, que destaca que el autismo se inicia en el vientre de la madre y no en el momento del nacimiento, una tesis que es la que sostienen la mayoría de los científicos hasta el momento.
Asimismo, los expertos utilizaron el tejido cerebral de más de veinte niños entre edades comprendidas entre los 2 y los 15 años de edad. Para diferenciar la incidencia, escogieron a niños con y sin autismo, utilizando los marcadores genéticos para ver la situación de la zona más periférica del cerebro.
Una vez finalizado el estudio, los expertos se encontraron anomalías en el 90% de los niños que sufren autismo, en comparación con sólo el 10% encontrado en los jóvenes que no les afecta este trastorno. La misma opinión tiene la Federación Española de Autismo respecto a estos datos.
Y es que para los expertos “cuánto antes se diagnostican los casos, más sencillo es de tratar el trastorno. La mayoría de los jóvenes que se han visto como afectados por el autismo, no han tenido la posibilidad de desarrollar todo el potencial que ofrecen los pocos estudios. Por fortuna, si se ataja desde una edad temprana se puede llegar a integrar a los afectados en la sociedad".
“La provisión de servicios se ha reducido bastante desde 2011. Hemos visto como se han recortado en aspectos fundamentales para un autista. Son personas que necesitan el apoyo de una persona que esté con ellos durante toda su vida y a la que establecen como referente y un modelo al que seguir”, señalan.




