Aquellas personas que aumentaron la cantidad de café que bebían todos los días en más de una taza durante un periodo de cuatro años tenían un riesgo un 11% menor de padecer diabetes tipo 2 que aquellas que no realizaron cambios en su tipo de consumo de café. Así lo muestra un estudio realizado en Estados Unidos.
Asimismo, los expertos aseguran que quienes disminuyeron su consumo de café en más de una taza al día aumentaron su riesgo de diabetes tipo 2 en un 17%. “Nuestros resultados confirman los de estudios previos que mostraron que un mayor consumo de café está asociado con un riesgo inferior de desarrollar diabetes tipo 2”, explicó uno de los autores.
Para los expertos lo más importante reside en que proporcionan nuevas pruebas de que los cambios en el hábito del consumo de café pueden afectar al riesgo de diabetes tipo 2 en un periodo relativamente corto de tiempo. Evaluaron las dietas de los participantes cada cuatro años con un cuestionario y los que dijeron tener diabetes tipo 2 rellenaron otros cuestionarios adicionales. Se documentaron un total de 7.269 casos de diabetes tipo 2.
Una taza de café se definió hasta ocho onzas (22,73 cl) de café negro o con una pequeña cantidad de leche y/o azúcar. Los que redujeron su consumo de café diario más de una taza (una reducción de 2 tazas/día) presentaban un 17% más de riesgo de padecer diabetes. Los cambios en el consumo de café descafeinado y té con cafeína no se relacionaron con variaciones en el riesgo para la diabetes tipo 2.
"Estos resultados demuestran además que, para la mayoría de la gente, el café puede tener beneficios para la salud", subraya el autor principal, Frank Hu, aunque señala que “el café es sólo uno de los muchos factores que influyen en el riesgo de diabetes. Es más importante que las personas vigilen su peso y sean físicamente activas".




