Ya han pasado quince años desde que Angelina Jolie se llevara su primera y hasta la actualidad la única estatuilla de los Oscars como mejor actriz de reparto por Inocencia interrumpida. Pese a que ya hace un tiempo de ello, lo cierto es que todas las miradas vuelven a estar puestas en la mujer de Brad Pitt como posible ganadora del galardón.
Sin embargo, en esta ocasión aspira a un objetivo mucho más alto: el premio a la mejor dirección con Invencible (Unbroken), su segunda película tras las cámaras. La historia que presenta Jolie es una explosión de batallas épicas, potentes y sobre todo un elemento importante: basada en hechos reales.
Asimismo, presenta dosis de interés humano que tanto gustan tradicionalmente a la Academia de Hollywood. Pero no lo tendrá fácil ya que el Oscar al mejor director es, históricamente, una categoría dominada de forma apabullante por los hombres.
Tanto es así que en sus 86 ediciones anteriores únicamente cuatro mujeres han estado nominadas y tan solo una se ha llevado la estatuilla. Ella, la única cineasta ganadora del Oscar a la mejor dirección es Kathryn Bigelow, que se llevó la estatuilla a casa por la cinta bélica En tierra hostil (2009) imponiéndose a su exmarido James Cameron y a la taquillera Avatar.
Las otras tres mujeres que también estuvieron nominadas al Oscar a la mejor dirección, y todas en las últimas décadas, son las siguientes: la primera fue la italana Lina Wertmüller, que fue candidata al Oscar a la mejor dirección en 1976 por Pasqualino: Siete bellezas, un drama con tintes de comedia ambientado en la Segunda Guerra Mundial.
El premio fue para John G. Avildsen, el director de Rocky, protagonizada por Sylvester Stallone. Completa el trío Sofia Coppola, que justo diez años después consiguió una nominación por Lost in Translation. En aquella ocasión el Oscar fue a parar en las manos de Peter Jackson por El Retorno del Rey, la última entrega de la trilogía de El Señor de los Anillos.
Angelina Jolie llega a la gran pantalla con la historia de la imponente e inspiradora odisea de Louis Zamperini, un atleta olímpico que se convirtió en un héroe durante la Segunda Guerra Mundial tras sobrevivir 47 días a la deriva en mitad del pacífico y superar más de dos años de torturas en un campo de prisioneros japonés, apunta directamente a la estatuilla.




