Continúan saliendo a la luz nuevos datos totalmente escalofriantes sobre el copiloto que hizo estrellar intencionada y conscientemente el vuelo de Germanwings el pasado 24 de marzo. Según la agencia de seguridad de vuelo de Francia, BEA, el copiloto podría haber ensayado anteriormente el movimiento de descenso con un vuelo anterior.
Asimismo, también se dio a conocer que verificó los datos de la caída durante la misma para asegurarse de que el avión haría impacto en el punto deseado. Esta sería una de las principales conclusiones del análisis de los vuelos anteriores realizados por el mismo avión así como de los datos obtenidos por las cajas negras.
Según el director del organismo, Rémi Jouty, el copiloto de Germanwings no sólo estrelló "intencionadamente" el avión contra los Alpes, sino que había "ensayado la maniobra" de descenso en un vuelo anterior, aunque no llegó a consumar el choque que posteriormente sí que realizó.
"Anticipó el gesto que luego hizo durante el vuelo fatal", aseguró el director de la BEA. Asimismo, según datos facilitados por Jouty, en el vuelo de ida el copiloto de Germanwings ya hizo descender en varias ocasiones el aparato hasta los 100 pies sobre el nivel del mar. Estas maniobras, sin embargo, Lubitz las llevó a cabo cuando el centro de control ya había ordenado el descenso del avión y el aparato había comenzado a bajar, por lo que no tuvieron "ningún efecto significativo".
También confirmaron que en el vuelo siniestrado, cuando el copiloto de Germanwings sí que llevó hasta el final su plan suicida, ignoró más de una docena de llamadas por radio por parte de las autoridades militares y civiles que intentaron contactar con él para pedirle que corrigiera la trayectoria del avión.
Por todo ello, la compañía Germanwings desaparecerá antes de final de año. Su matriz, Lufthansa, volará con una nueva marca low cost, Eurowings, para evitar que se siga dañando la imagen. Una vez que se estableció la voluntad del copiloto, la responsabilidad de Lufthansa de cara a posibles indemnizaciones quedará fijada por el grado de control que se demuestre sobre los datos sanitarios del copiloto.
Cabe recordar que la aerolínea no informó a las autoridades del tráfico aéreo de los trastornos psíquicos que padecía Andreas Lubitz, según fuentes del departamento del Tráfico Aéreo, quien en 2009 reanudó su formación en la escuela de Lufthansa tras aparentemente haber superado una depresión grave. "No es cierto que el departamento federal de Tráfico Aéreo (LBA) estuviera informado de la situación médica del caso Lubitz", informó el organismo.
De acuerdo con esa versión, el LBA tuvo por primera vez acceso a las actas médicas del Aeromedical Center de Lufthansa el 27 de marzo, tres días después de la tragedia del vuelo 4U 9525 que partió desde Barcelona, pese a que la aerolínea estaba obligada a comunicar casos graves como una depresión.




