Siria permanece como el foco de la nueva expansión yihadista. La guerra civil siria encendió las luces sobre la guerrilla suní radical de Estado Islámico. De nuevo este grupo mostró imágenes en YouTube de ejecuciones de soldados sirios en el norte de Siria. Es la misma estrategia de pánico e intimidación que practica en Irak. Otros grupos yihadistas -islamistas radicales- como Hamás han decapìtado a quienes acusaron de traidores. En la península del Sinaí hicieron lo mismo con los que tacharon de colaborar con Israel.
A Francisco este enorme drama le conmueve, le alarma y le llena de dolor. Para la maquinaria diplomática del Vaticano es una crisis de enorme complejidad. Tiene muy claro sin embargo el número dos del Papa que en cualquier solución diplomática y humanitaria frente a Estado Islámico tienen que estar en primera línea las potencias árabes de la región. En Ciudad del Vaticano no se quiere ni choque de civilizaciones ni choque de religiones. Pero cualquier paso resulta muy complejo por la división entre suníes (Arabia Saudí, Egipto y Catar y chiíes (Irán. Irak, Líbano y iria). Sabiendo que hay a su vez divisiones y fragmentaciones, y todo ello con un rol de Estados Unidos menor.
En los círculos de seguridad de Francisco existe temor además ante el viaje del Papa a Albania, planificado para el domingo 21 de septiembre. Inquieta la existencia de un gran grupo de kosovares -los veteranos de la guerra contra Serbia– que se unieron a la causa del fundamentalismo en Irak y Siria, combatiendo además en las filas de Estado Islámico. La guerrilla suní radical podría preparar con sus eventuales aliados atentados fuera del frente de sus ofensivas en Siria e Irak. Inquieta en extremo que Tirana pueda estar entre sus objetivos.
Situación muy difícil en Siria
A la preocupación del Vaticano se suma la inquietud de analistas por la situación en Siria donde Estados Unidos no cuenta con una buena red de informantes y sus drones afrontan riesgos en sus acciones. Washington estuvo focalizado en los últimos años en Irak y Pakistán pero no en Siria. Los bombardeos de Estados Unidos en Irak, Afganistán, Pakistán y Yemen se han realizado sobre la base de los datos de numerosos informantes y con una flota de drones que pueden permanecer en el aire durante horas, esperando que aparezcan en la mira los objetivos. En Siria eso no sucede.
Respecto a la situación en los Altos del Golán, sobre las brasas de la guerra en la Franja de Gaza entre Israel y Hamás, existe alarma aún mayor.
Un grupo secuestró a 43 cascos azules de Naciones Unidas, de nacionalidad filipina, en la parte siria de los Altos del Golán. Pertenecen a la FNUOS (UNDOF), la Fuerza de la ONU de Observación de la Separación, una misión creada en 1974, tras la Guerra del Yom Kippur. Operan en una franja de 70 kilómetros, en la que han sido apresados. La guerra civil siria entre las tropas de Bachar El Asad y sus rivales (de diferente signo) llegó a esta zona. No fue una acción de Estado Islámico sino de la facción de Al Qaeda, el Frente Al Nusra. De lo peor que sucede en Siria -y es un sentimiento fuerte en Ciudad del Vaticano como señalaron fuentes vaticanistas a Hechos de Hoy– es que se dejó pudrir la esperanza de paz y no se impulsó ninguna mediación efectiva con presión diplomática sostenida de Naciones Unidas y las potencias árabes (Arabia Saudí y Catar).
Las imágenes inéditas de los Altos del Golán (la parte israelí)




