Ocho meses después de su 88 cumpleaños, la duquesa de Alba falleció en el Palacio de las Dueñas, en Sevilla. María del Rosario Cayetana Victoria Alfonsa Fitz-James Stuart y de Silva, duquesa de Alba y duquesa de Berwick, era la segunda mujer en dirigir la Casa de Alba en sus más de 500 años de historia y la aristócrata con más títulos. Actualmente poseía otros 49 títulos nobiliarios, veinte de ellos con Grandeza de España.
El pasado domingo, la duquesa fue ingresada por una neumonía, complicada por arritmia cardiaca, tras haber sufrido una gastroenteritis. Era su segundo ingreso en los últimos meses, después de que el pasado junio entrara en la misma clínica para someterse a una revisión rutinaria.
Cayetana de Alba vivió sus últimos momentos rodeada de sus seis hijos y de su tercer marido. La carismática aristócrata pasó estos difíciles momentos en su casa más querida, el Palacio de Dueñas en Sevilla, como ya destacó Hechos de Hoy. Hay que recordar que una de las últimas cosas que pidió la Duquesa de Alba antes de perder la consciencia fue regresar a su hogar.
Sus hijos quisieron cumplir su voluntad y en su caluroso hogar se encuentra desde el martes por la noche, cuando los expertos alertaron a la familia de la situación “tan difícil” que atravesaba, ya que no lograba superar la neumonía que sufre, que además se ha ido complicando con diferentes problemas cardiacos.
El Ayuntamiento de Sevilla acogerá la capilla ardiente de la aristócrata. Quedará instalada concretamente en el Salón Colón, el espacio más amplio, donde habitualmente se celebran los plenos municipales y principales eventos.
Los rostros de dolor de los familiares y amigos que se acercaban hasta Dueñas para interesarse por la duquesa reflejaban la gravedad de la situación y las pocas esperanzas que albergan ante una posible mejoría en su estado de salud. Reflejo de ello fue Carmen Tello, que acudió acompañada de su marido Curro Romero.
"Estamos muy tristes y muy preocupados, porque está muy mal. Hoy no la he visto, pero la vi ayer. La queremos mucho y Sevilla la quiere mucho, porque ella es una mujer que se ha hecho querer", comentó a los medios de comunicación. Por su parte, su hijo Cayetano explicó que “mi madre se está apagando”.
Otra de las figuras más relevantes a lo largo de esta semana es el confesor y amigo de la duquesa de Alba, el sacerdote sevillano Ignacio Sánchez-Dalp, que ejerce como capellán de la Casa de Alba en Sevilla. De 41 años, es el confesor personal de la Duquesa durante los últimos años y su asesor espiritual.
El sacerdote, jesuítico de formación y admirador del cardenal Amigo, fue fundamental durante el complicado noviazgo de Doña Cayetana con Alfonso Diez. De hecho, fue él quien ofició la boda de la noble y el funcionario en Dueñas, el 5 de octubre de 2011. Entre algunas de sus aficiones, comparte con Cayetana su pasión por los toros y las Hermandades.
El 2009 fue uno de los años más recordados para la duquesa de Alba ya que fue operada de hidrocefalia y se temió por su vida. Pero no solo superó la operación, sino que además inició otra vida ya que perdió el miedo al avión y comenzó a viajar y salir más. Fue en la puerta de un cine de Madrid cuando se encontró con Alfonso Díez, un funcionario del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).
Otro de los aspectos que está en el aire es la cuestión de la herencia. El reparto dejó profundas heridas en la familia Alba siendo Jacobo, el tercero de los cinco varones, quién decidió romper relaciones con su madre al sentirse perjudicado. Se enzarzaron en una pelea que alcanzó también a la esposa de este, Inka Martí.
En alguna ocasión, Cayetana de Alba reconoció que hubo un tiempo en que fue una madre distante, aunque con los años se acercó más a sus seis hijos (Carlos, Alfonso, Jacobo, Fernando, Cayetano y Eugenia), pero siempre se mostró orgullosa de ser abuela.
La Familia Real también está muy pendiente de la duquesa, a quien le une lazos de cariño. En la tarde del miércoles, la infanta Pilar, tía del rey Felipe VI, habló de ella: “Siempre hemos sido muy amigas y nuestros hijos también los son. Estamos todos muy preocupados por ella”.




