"Yo, un simple ser humano de esta islita tan chiquitita, y dicen que soy famoso por la foto que hice del Che que hice… Yo no me siento famoso". Fue esta sencilla frase la que destinó el fotógrafo Alberto Díaz Gutiérrez, Korda, (1928-2001) a su hija "a cada rato" sobre la icónica imagen del Che Guevara que tomó en 1960 y que se ha convertido en la imagen más reproducida de la historia de la fotografía y en icono del siglo XX y por la que sorprendentemente "nunca ganó un centavo".
"Pero mi padre fue más que esa imagen y eso es lo que me encargo de mostrar al mundo entero", explicó su primogénita y directora de la fundación Estate Korda, Diana Díaz, que presentó en Madrid la exposición Korda, retrato femenino, que muestra su poco conocida faceta como fotógrafo publicitario de moda y su obsesión por el retrato femenino, incluida en el programa de PhotoEspaña 2015 y que puede verse en el Museo Cerralbo hasta el 6 de septiembre.
La muestra reúne sesenta en blanco y negro que está fechado principalmente entre 1952 y 1960, además de una selección de la última sesión fotográfica que realizó con modelos profesionales en Sao Paulo en diciembre de 2000, cinco meses antes de morir. "Es el género que practicó a lo largo de toda su carrera, con el que aprendió a fotografiar y con el que terminó prácticamente sus días", señaló la comisaria de la exposición, Ana Berruguete.
Asimismo, también aclaró que incluso cuando Korda se convirtió en fotógrafo de la Revolución cubana imprimió a su trabajo el mismo estilo de "lenguaje publicitario de imagen informativa y simbólica" pero cambiando las modelos profesionales por los líderes revolucionarios o las milicianas y campesinas.
No es la primera vez que se muestran sus retratos, ya que en 2013 en San Francisco tuvo una exposición. Sin embargo, es la primera vez que pueden verse las primeras instantáneas que realizó a su primera mujer y madre de Diana, Julia López, cuando aún no era fotógrafo profesional, ensayando las poses de la fotografía de moda de Estados Unidos de la década de los 50.
Fue en 1953 cuando fundó los Studios Korda junto a Luis Pierce Byers y empieza a realizar campañas publicitarias con la mujer como protagonista. Deudor de la fotografía norteamericana de los años 50 y "muy influido" por Richard Avedon e Irving Penn, desarrollaría un "estilo propio y transgresor para la época" sobre todo en el tratamiento de la luz.
De esta misma etapa son las imágenes que se tienen de Nidia Ríos, una de las grandes modelos que se terminó convirtiendo en una de las modelos cubanas por excelencia. En 1956 conoció a la modelo Natalia Magali Méndez Ramírez, Norka, que se convertiría en su "musa, modelo preferida y segunda esposa".
En 1959, con la Revolución castrista ya en el poder, Korda fue invitado a acompañar a Fidel Castro en sus viajes oficiales con Raúl Corrales y Oslvaldo Salas. "Aunque pueda resultar paradójico que un fotógrafo que viene de la publicidad, que era considerado algo frívolo por la Revolución, en el fondo ese lenguaje publicitario era lo que buscaba para llegar al pueblo, con una imagen simbólica y narrativa que enalteciera a los líderes", explicó Berruguete.
Fue allí, y en uno de sus viajes de Nueva York cuando conoció a Richard Avedon, al que enseña su trabajo y que le recomienda que abandone la fotografía publicitaria y se dedique a la revolución. Lo que hizo el fotógrafo cubano fue seguir buscando esa belleza femenina en las guerrilleras y entre las espectadoras de los desfiles militares, "a las que retrata con la misma elegancia y feminidad".
"En las concentraciones que se hacían en Plaza de la Revolución, mi padre siempre tenía varias cámaras colgadas de cuello, una para fotografiar a Fidel y a los otros líderes y oradores, y otra con la se ponía a buscar en entre el grupo de personas a las mujeres", recordó su hija.
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