Hay hoteles que cumplen perfectamente su función: una cama cómoda, una buena ducha, desayuno a la mañana siguiente y poco más. Y luego están esos alojamientos que consiguen algo bastante más difícil: convertirse en parte del viaje. Son lugares que despiertan curiosidad, provocan fotos antes incluso de hacer la maleta y dejan una historia que contar mucho después de volver a casa.
De hecho, cada vez más viajeros buscan que el alojamiento sea una experiencia en sí misma. Según datos recogidos por Skyscanner, el 46 % quiere encontrar durante sus vacaciones experiencias que justifiquen el viaje por sí solas, mientras que las reservas de hoteles únicos han crecido un 60 % a nivel mundial.
Si eres de los que piensa que dormir también puede ser una aventura, estos cinco hoteles merecen entrar en tu lista de deseos. Y si quieres ampliar todavía más tus opciones, puedes descubrir otros hoteles para encontrar inspiración.
1. Convento de São Paulo: dormir entre siglos de historia
Aldeia da Serra, Portugal
¿Quién dijo que para disfrutar de unas vacaciones había que alojarse en un hotel convencional? En pleno Alentejo portugués, el Convento de São Paulo ocupa un antiguo monasterio fundado en 1182 por monjes eremitas que buscaban precisamente lo contrario que muchos viajeros actuales: alejarse de todo.
Hoy aquel espíritu de aislamiento permanece, aunque con unas cuantas comodidades adicionales. El alojamiento cuenta con piscina, restaurante, aire acondicionado, conexión WiFi y aparcamiento, así que nadie tendrá que elegir entre historia y confort.
Uno de sus grandes atractivos son sus más de 54.000 azulejos, presentes en pasillos, claustros y fuentes barrocas. La sensación debe ser bastante curiosa: caminar por el hotel y tener la impresión de estar visitando un monumento histórico… hasta recordar que esa noche esa es tu habitación.
Una buena elección es solicitar una estancia en la zona del museo, donde se conservan las antiguas celdas y una biblioteca con chimenea. Y para completar el plan, los alrededores del Alentejo invitan a recorrer el paisaje en bicicleta.
Ideal para: quienes disfrutan de la arquitectura, la historia y los viajes tranquilos.
2. Villa Augustus: una torre de agua convertida en hotel
Dordrecht, Países Bajos
Hay edificios que tienen una segunda oportunidad especialmente interesante. Villa Augustus es uno de ellos.
Esta antigua torre de agua, construida en 1881 junto al río Wantij, estuvo destinada a desaparecer, pero terminó transformándose en un hotel de diseño con una personalidad difícil de encontrar en un alojamiento convencional. Su estética exterior recuerda incluso a un pequeño castillo medieval.
El interior es todavía más curioso. Sus 45 habitaciones son diferentes entre sí y algunas se encuentran dentro de la estructura del antiguo depósito de hierro, mientras que otras tienen acceso directo a los jardines. Incluso hay habitaciones situadas sobre el río.
Pero Villa Augustus no se limita a ofrecer una cama con buenas vistas. La antigua sala de bombas se convirtió en un mercado con panadería propia y restaurante, y el complejo cuenta además con huertos y jardines que refuerzan su filosofía de vida pausada.
Si puedes elegir, hay dos opciones especialmente llamativas: The Lantern Room, situada en la parte superior de la torre y con vistas panorámicas, o Il Giardino Segreto, escondida en un jardín privado.
Ideal para: amantes del diseño, la arquitectura industrial y el llamado slow travel.
3. The Bodmin Jail Hotel: una noche entre antiguas celdas
Bodmin, Reino Unido
Este hotel demuestra que incluso un lugar asociado con una historia bastante menos relajante puede convertirse en una experiencia fascinante.
The Bodmin Jail Hotel ocupa una antigua prisión construida en 1779. Después de permanecer abandonada durante décadas, fue restaurada y transformada en un alojamiento en el que el pasado del edificio no se ha escondido, sino que se ha convertido en su principal atractivo.
Las antiguas celdas, los materiales originales y las pasarelas de hierro forman parte del conjunto, mientras que un gran atrio central cubierto por una estructura acristalada permite que la luz entre en el antiguo recinto.
Lo más curioso es el contraste. El visitante puede dormir rodeado de elementos que recuerdan constantemente la función original del edificio, pero hacerlo en habitaciones contemporáneas y espacios cuidadosamente restaurados. Incluso el restaurante ocupa el espacio de la antigua capilla gótica de la prisión.
Y no hace falta pasar todo el viaje dentro del hotel. Desde Bodmin se puede explorar Cornualles, recorrer el Camel Trail en bicicleta o visitar la cercana Lanhydrock House.
Ideal para: viajeros que buscan alojamientos originales y una buena historia que contar al regresar.
4. Cukrownia Żnin: vacaciones con sabor industrial
Żnin, Polonia
Una antigua fábrica de azúcar del siglo XIX podría parecer, a primera vista, el último lugar donde uno imaginaría pasar unas vacaciones. Precisamente ahí está la gracia.
Cukrownia Żnin recuperó un enorme complejo industrial que estaba destinado a desaparecer y lo convirtió en un moderno espacio hotelero junto al lago de Żnin. El resultado mezcla ladrillo visto, elementos industriales y diseño contemporáneo en más de 300 habitaciones.
Pero lo realmente sorprendente es que el hotel funciona prácticamente como un pequeño universo propio. Tiene fábrica de cerveza artesanal, restaurantes instalados en antiguos almacenes de melaza, salas de cine, spa y parque acuático.
Incluso existe una forma bastante peculiar de desplazarse por el complejo: un tobogán de tubo permite bajar desde el cuarto piso hasta la zona del bar. Porque, seamos sinceros, pocas vacaciones pueden presumir de incluir un tobogán como alternativa al ascensor.
Más allá de la anécdota, Cukrownia Żnin es un buen ejemplo de cómo la recuperación de patrimonio industrial puede dar lugar a espacios turísticos completamente diferentes a los hoteles tradicionales.
Ideal para: quienes buscan diseño, experiencias diferentes y alojamientos con mucha personalidad.
5. Casa San Agustín: el encanto colonial de Cartagena
Cartagena de Indias, Colombia
No hace falta viajar al otro lado del mundo para encontrar un hotel capaz de convertirse en el recuerdo principal de unas vacaciones. En Cartagena de Indias, Casa San Agustín demuestra que el patrimonio local puede ser el protagonista absoluto de una estancia.
Este hotel de cinco estrellas nació de la restauración y unión de tres casas coloniales del siglo XVII. El resultado conserva elementos arquitectónicos originales como patios interiores, pasadizos de piedra y techos altos con vigas de madera.
Pero hay un detalle que convierte el alojamiento en una auténtica joya: su piscina central está situada bajo los arcos de un antiguo acueducto de piedra. Es de esos rincones en los que probablemente sacarás el teléfono para hacer una foto… y luego recordarás que precisamente habías venido a desconectar.
La experiencia se completa con Alma, el restaurante del hotel, especializado en una interpretación de la cocina caribeña y en productos del mar. Eso sí, conviene reservar mesa con antelación, ya que es uno de los espacios gastronómicos destacados del alojamiento.
Ideal para: escapadas románticas, amantes de la arquitectura colonial y viajeros que quieren combinar cultura, gastronomía y descanso.
Cuando el hotel también es el destino
Elegir alojamiento suele ser una cuestión bastante práctica: ubicación, precio, comodidad, desayuno, piscina y poco más. Sin embargo, estos cinco ejemplos demuestran que también puede ser una parte importante de la aventura.
Dormir en un antiguo convento, descubrir una torre de agua reconvertida, pasar la noche en una prisión histórica, alojarse en una antigua fábrica o descansar entre casas coloniales del siglo XVII cambia por completo la manera de entender un viaje.
Y quizá esa sea la verdadera magia de los hoteles singulares: no se limitan a ofrecer un lugar donde dejar la maleta. Consiguen que tengas ganas de llegar antes, que quieras recorrer cada rincón y que, cuando llegue el momento de marcharte, sientas que has conocido algo más que una habitación.
Porque a veces el destino empieza justo en el momento de hacer el check-in.





