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Finde Nius vuelve a dar en el clavo de la actualidad. (Imagen: L.A. Serrano)

Finde Nius vuelve a dar en el clavo de la actualidad. (Imagen: L.A. Serrano)

CON TODA LA CAUTELA

Volcán apagado en La Palma, licencia de vacunas, y Desmond Tutu

Ahora que ha cesado el peligro del Cumbre Vieja, no olvidemos a los habitantes de La Palma que lo han perdido todo. Tenemos que ayudarles a reconstruir sus viviendas y a reinventarse en la vida. 

Hechosdehoy / Luis Alberto Serrano

Se considera apagado el volcán de La Palma 

Obviamente, con toda la cautela del mundo, las autoridades dan por apagado el volcán de Cumbre Vieja, más conocido como “el volcán de La Palma”. Esta preciosa isla canaria ha vivido una auténtica tragedia medioambiental y humana sin precedentes cercanos durante 85 días. Una erupción que comenzó sobre las 3 de la tarde del 19 de septiembre parece ser que ha concluido y ahora toca reconstruir los cuatro municipios afectados: Fuencaliente, Mazo, Los Llanos de Aridane y Tazacorte.

De ellos son los más de 5.000 evacuados a otras zonas de la isla e, incluso, a domicilios de familiares en otras islas. Las distintas bocas del cráter que se fueron abriendo han expelido alrededor de 200 millones de metros cúbicos de magma.

La colada, en su descenso hacia el mar ha arrasado más de 1.200 hectáreas y, ahora, habrá que añadir al mapa las 48 hectáreas de las dos fajanas (deltas lávicos) que llegaron al mar. 1676 viviendas han sido derruidas. De ellas, más de 1.300 eran de uso residencial. Y más de 70 kilómetros de carreteras inutilizadas por la lava que las sepultó.

Les pido, por favor, que, ahora que ha cesado el peligro, no se olviden de los habitantes que lo han perdido todo. Por humanidad, somos los demás los que tenemos que ayudarles a reconstruir sus viviendas y a reinventarse en la vida.  Aportemos a esas familias los recursos necesarios para renacer.

Hay muchas organizaciones colaborando intensamente con las labores de apadrinamiento dado que las ayudas oficiales, y es una cosa que se debería revisar inmediatamente, llegan demasiado tarde en este tipo de desgracias. Un poquito más de agilidad es imprescindible.

Las patentes de las vacunas deberían liberalizarse 

Me indigna mucho que los estados estén tan a merced de la industria farmacéutica. Primero, porque en cuestiones de sanidad serían los propios gobiernos los que tendrían que tener el control de la protección de la salud de los ciudadanos. Y entre ello, obviamente, está la prevención, la cura y los medios adecuados para que sea efectiva.

Dejar en manos externas los métodos para curarnos es una grave irresponsabilidad y, si me apuran, anticonstitucional. Es el estado el que tiene que velar por nuestra salud y no la empresa privada que, como yo también haría, especulará con los precios y, llegado el caso, podrá hasta extorsionar a los gobiernos. Y así me temo que está sucediendo.

Pero lo que más me encoleriza es que ese poder que tienen las farmacéuticas lo pagamos todos los ciudadanos de nuestros impuestos. Si, sí, como les cuento. Los Acuerdos de Compra Anticipada que la industria impone a los estados es una subvención encubierta. Es decir, nosotros les financiamos las investigaciones con el dinero de nuestros impuestos y luego nos venden el producto final.

Pues que quieren que les diga, pero no lo veo. Si han investigado con nuestro dinero, esa vacuna, en parte es nuestra. Y me recontraindigno de nuevo cuando sabiendo que, no liberando las patentes, no se permite que la vacuna llegue a países que no pueden pagarla a precio de mercado. Y estoy convencido que, mientras no inmunicemos a todos los países, siempre tendremos cepas de ida y vuelta internacional. O sea, que esto no se va a acabar nunca ni con geles de manos, distancias sociales y confinamientos. Me temo.

Muere el Premio Nobel de la Paz Desmond Tutu

En la época de los 80, cuando se desarrollaban las luchas contra el “apartheid” en la República de Sudáfrica yo todavía era un adolescente. Y, como siempre me gustó estar informado de las cosas que pasan en el mundo, ya me daba cuenta de que tenía que tomar parte moral en posicionarme y lo hice del lado de los derechos humanos, como he hecho siempre y lo seguiré haciendo.

Desmond Tutu, nació de familia pobre, pero fue creciendo en el mundo teológico entre su país e Inglaterra. Así llegó a ser arzobispo de Ciudad del Cabo. Pero su reconocimiento social viene por ser uno de los más firmes defensores contra la segregación racial en un país en el que el 31% de la población blanca tenía privilegios superiores a la del resto de las razas o etnias. 

En 1984 se le concedió el Premio Nobel de la Paz para reivindicar sus esfuerzos por los derechos de la población de raza negra. Este acto se califica como una demostración de la comunidad internacional que presionaba, incluso con bloqueos económicos, para que el país cambiara el rumbo hacia una igualdad de derechos y abolir el “apartheid”.

De Tutu es la mítica frase “Si eres neutral en situaciones de injusticia es que has elegido el lado de opresor”. Me representa. La siento. Muchas veces tenemos que involucrarnos. Yo, con frecuencia, lo hago. Además, siempre seré fan de la gente que te discute con la sonrisa en la boca.

Desmond Tutu destacaba por ello. Era tan capaz para el diálogo que fue uno de los líderes de la transición pacífica hasta el referéndum en el que sólo podían votar los blancos y que determinó la caída del “apartheid”, la legalización del Congreso Nacional Africano y la salida de la cárcel de Nelson Mandela en 1992. Quizás yo soy hoy como soy, por haber tenido esas referencias en mi juventud.

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