En juego están muchas cosas. Obviamente, la primera, el proceso soberanista de Artur Mas. Una situación que se encuadra en la crisis de España con Cataluña para unos, de Cataluña con España para otros, y, finalmente, también de fractura en cierta forma y crisis interna en clave catalana.
Habría que añadir también, y no es asunto menor como ha subrayado Hechos de Hoy, el escenario político de los comicios del 25 de mayo en los que, según las diferentes encuestas, el partido de Rosa Díez sería el de mayor crecimiento de votos que vendrían de los que fueron al Partido Popular en las generales (PP), de la fuga del Partido Socialista (PSOE) y de nuevos votantes,
En este marco político, Unión Progreso y Democracia (UPyD), el partido de Rosa Díez, presentó una moción instando al Gobierno de Mariano Rajoy a utilizar la Constitución para frenar el proceso soberanista de Artur Mas en Cataluña. El PSOE, que pensaba abstenerse, votó finalmente a favor. El Congreso de los Diputados rechazó así el proceso soberanista, por prime vez, con los votos del PP, PSOE y UPyD, 272 votos (el 78% de la Cámara). Hubo una abstención, de Alfonso Guerra, que luego el propio diputado precisó que fue por error.
Con su aprobación, el Congreso de los Diputados expresa su rechazo "tajante y expreso" a la declaración sobre el derecho a decidir aprobado por el Parlamento de Cataluña el pasado 23 de septiembre. UPyD, para conseguir el apoyo de las dos primeras fuerzas políticas, decidió finalmente aceptar la enmienda que el PSOE había presentado al segundo punto de su iniciativa, en la que se insta al Gobierno a seguir utilizando los instrumentos de la Constitución y del orden jurídico para garantizar el cumplimiento de la legalidad.
En el debate de la moción, Rosa Díez subrayó que la consulta que plantea Artur Mas es "manifiestamente ilegal" y "antidemocrática". Aseguró que este "desafío" exigía una respuesta "política, legítima y obligada desde el Congreso".




