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SIN SOBREPASARLO

Una dieta definitiva y equilibrada para reducir al máximo el colesterol malo

La causa más habitual de aumento del colesterol es una dieta poco saludable, y en otras ocasiones, se trata de una patología hereditaria por lo que su origen es diferente.

Hechosdehoy / Carmen Rodríguez Campos
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Carnes rojas, embutidos, mantequilla, bollería y salsas suelen convertirse en los productos que antes suelen quitar de la dieta de aquellas personas que padecen colesterol. Puede que esta alimentación rica en grasas saturadas y trans, tan poco equilibrada, no haga engordar, aunque sí contribuyen a la aparición del colesterol.

En este sentido, y cuando se superan las cantidades necesarias de estos alimentos en nuestros organismos, se van depositando en las paredes de las arterias “provocando una progresiva obstrucción, que aumenta el riesgo de sufrir un infarto de corazón o un accidente cerebral. El colesterol alto, junto con la hipertensión y el tabaco son los tres principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular”, comentó uno de los expertos de la Fundación Española del Corazón (FEC).

El colesterol es una sustancia grasa natural necesaria para el normal funcionamiento del organismo, pero en su justa medida. En este sentido, y lo que se conoce popularmente como colesterol malo (LDL), el que se deposita en la pared de las arterias y forma las placas de ateroma, debe estar por debajo de los 100 mg/dl; y el bueno (HDL), por encima de los 35mg/dl en el caso de los hombres y de los 40 mg/dl en las mujeres.

Los expertos aseguran que lo normal es no sobrepasar los 200 mg/dl de colesterol total (la suma de los dos tipos). Actualmente, uno de cada dos adultos en España lo tiene por encima de los niveles totales recomendados.

“El hígado fabrica el 80% de nuestro colesterol y el 20% lo ingerimos a través de los alimentos», explicó el experto. Por eso, la primera intervención cuando nos comunican que lo tenemos alto es un cambio en la dieta. “Se da un periodo de prueba de dos o tres meses con una alimentación muy estricta, libre de grasas saturadas. Si a pesar de esto, sigue elevado, se pasa a los fármacos”, apuntó.

Por ello, “para controlarlo a través de la alimentación hay que potenciar en la dieta las frutas, verduras, pescados azules, legumbres, carnes magras y los frutos secos, en especial las nueces por su alto contenido en omega 3”, explica. Con el objetivo de reducir al máximo la ingesta de grasas, recomiendan optar los lácteos desnatados o semidesnatados, utilizar aceite de oliva en la cocina y beber agua, evitando el alcohol de alta graduación y las bebidas azucaradas.

Asimismo, resaltan que en el supermercado se encuentran todo tipo de lácteos enriquecidos en omega 3 o con esteroles vegetales (presentes también en frutas y verduras, pero no en cantidad suficiente) que ayudan, pero no son la panacea. “Para que haga efecto, el producto debe contener 1,6 gramos de esteroles vegetales, debemos ser constantes, y acompañarlo de dieta y ejercicio”, comentó el experto.

“Que nadie piense que por tomar solo esteroles va a conseguir bajar el colesterol. Hay que tener cuidado con quesos y embutidos grasos, eliminar la bollería industrial, las carnes grasas, las mantequillas, salsas comerciales, los precocinados, el alcohol de alta graduación, las bebidas azucaradas y los aperitivos salados”, concluyeron.

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