Fue el show de Trump, pero el primer gran debate de las elecciones de 2016 en Estados Unidos tuvo además bastante más momentos memorables y polémicos. Se produjeron varios encontronazos entre unos candidatos dispuestos a evitar que el magnate inmobiliario siga adueñándose de la campaña en su empeño en convertirse en el próximo presidente de los Estados Unidos de América.
Durante la pasada madrugada, él y otros nueve candidatos republicanos debatieron en la cadena Fox News. Los moderadores pusieron todo por su parte para que el imprevisible y visceral Donald Trump no les robara protagonismo a sus contrincantes. Tuvo el mismo tiempo para hablar que los demás, pero eso dio lo mismo, cada vez que aparecía Trump en pantalla, se disparaban las audiencias.
"¿Hay alguien en este plató, y puede levantar la mano, que no está dispuesto a prometer hoy su apoyo al eventual nominado del partido y que no presentará una campaña independiente contra esa persona?", preguntaron los moderadores. Trump no tardó ni medio segundo en levantar la mano y decir sin titubear que él no puede hacer esa promesa, lo que le granjeó abucheos del público y también algunos aplausos. ¿Trump como candidato independiente a la Casa Blanca? Todo es posible.
El senador por Kentucky Rand Paul se atrevió a increparle a la primera de cambio: "dice eso porque está acostumbrado a comprar políticos de toda índole, como los Clinton". Pero, ni él, ni Jeb Bush, ni Michael Huckabee, ni nadie fue más duro con Trump que los tres moderadores de la Fox, que parecían empeñados en sacar todo el jugo televisivo que prometía el mes y medio de campaña plagada de exabruptos y salidas de tono del magnate neoyorquino.
Pero a Trump no le intimida nada y se lanza sin medir las consecuencias. En su primera pregunta, la presentadora Megyn Kelly puso contra las cuerdas a Trump al recordarle su historial de comentarios misóginos con varios ejemplos como llamar a las mujeres "cerdas gordas" o "perras". Sin inmutarse, Trump contestó que el principal problema del país es la corrección política y que él no tiene tiempo para eso. Y luego pasó a criticar a la moderadora.
"Los comentarios que yo hago son divertidos, lo pasamos bien, si no te gustan lo siento, he sido amable contigo, pero podría no serlo por la manera en que me estás tratando", le espetó.
Sin embargo, sería un error tildar a Trump, que no hay que olvidar que lidera los sondeos, simplemente como showman.
Trump se ha convertido en un fenómeno y aunque no se compartan sus ideas -que por otro lado hasta el momento no se trata de un problema de ideas- lo que deja claro es la sensación de que en política ya no hay nada auténtico.
Pero hubo mucho más en estas dos horas de apasionante debate de la Fox y la inmigración fue uno de los temas centrales. "Si no fuera por mí, ni siquiera estarían hablando de inmigración ilegal", señaló Trump, cuyas polémicas declaraciones sobre los mexicanos le han llevado a ganar un gran protagonismo en las últimas semanas. En el debate insistió en que "la realidad es que muchas matanzas, asesinatos, crímenes y drogas siguen entrando por la frontera. "El dinero sale y las drogas entran", comentó y recordó a Jeb Bush la urgencia de la construcción de un muro.
Bush, segundo en los sondeos y favorito hasta la irrupción del magnate en la campaña, evitó el cuerpo a cuerpo con su rival y se esforzó por parecer "presidenciable" y sereno frente a la extravagancia del magnate. El exgobernador de Florida negó haber insultado en alguna ocasión a Trump, pero sí dijo que "su lenguaje es divisor" y que el partido "nunca ganará dividiendo", sino con un mensaje optimista, del que se presenta como adalid.
Trump y Bush fueron los que más minutos tuvieron la palabra, mientras que algunos candidatos parecieron desaparecer causando comentarios en las redes sociales. "¿Dónde está Ben Carson? ¿Dónde está Ted Cruz?", se comentaba en Twitter.
Mientras Rand Paul se esforzó por tener protagonismo y presentarse como un "republicano diferente", lo que le llevó a ser parte de los grandes encontronazos de la noche, con Trump en varios momentos y otro con el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie. El rifirrafe con Christie fue a cuenta del controvertido programa de recolección de datos de la Agencia de Seguridad Nacional. "Tenemos que dar más herramientas, no menos, a los que garantizan la seguridad nacional", defendió Christie, que blandió su experiencia como fiscal general de Nueva Jersey tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.
Por su parte, Paul, de ideología libertaria, llamó a "recopilar más datos de los terroristas y menos de los ciudadanos", a lo que Christie, conocido por su fuerte e imprevisible carácter, le espetó: "esa es una respuesta completamente ridícula".
"Estás teniendo una noche difícil", le dijo Trump a Paul en otro momento del debate, cuando éste arremetió contra las donaciones del magnate a los demócratas aprovechando que los moderadores, una vez más, trataron de provocar al multimillonario con una incisiva pregunta: "¿Cuándo se hizo usted republicano"?. "A Hillary Clinton le dije ´ven a mi boda´ y vino a mi boda. No tenía elección. Yo había donado a su fundación", explicó Trump sin pudor alguno por este chantaje.
"Doné a una fundación que se suponía que iba a hacer el bien. No sabía que el dinero serviría para pagar aviones privados en todo el mundo", añadió con malicia.
Suculento primer gran debate de las elecciones de 2016. Esto no ha hecho más que empezar.




