La gota fnal fue la carta de los trece, figuras de peso de la carrera diplomática, instando al ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, a su cese como embajador de España en el Reino Unido.
El informe del Consejo de Estado -que avanzó el diario El País-, y la actitud de la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, al dar todo su apoyo moral a la Asociación de Víctimas del Yak-42 acentuaron su soledad.
Federico Trillo evitó la humillación, tras esta polémica, de ser cesado en el Consejo de Ministros. Difícilmente podrá culminar su ambición de convertirse en el presidente del Consejo de Estado.
El nombramiento de Federico Trillo como embajador en el Reino Unido, sin pertenecer a la carrera diplomática y tras la condena de tres militares comisionados suyos por la falsa identificación de 30 de los 62 cadáveres del Yak-42, no debió producirse. Se impuso al final un sentido de justicia política para las familias de las víctimas. El exministro de Defensa deja Londres de forma precipitada y sin el brillo que buscaba.
La entrevista en la COPE de Carlos Herrera
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