Tres compositores alemanes, tres generaciones sucesivas, tres estéticas singulares entrelazadas por una misma herencia cultural. Desde la fuerza telúrica de la Séptima de Beethoven hasta la introspección heroica de Brahms con su concierto para violín, pasando por el dramatismo de Wagner con su obertura Tannhäuser. Todo ello en el próximo concierto de Fundación Excelentia el 22 de octubre de 2025 a las 19:30h. en la Sala Sinfónica Auditorio Nacional de Música, con la Orquesta Clásica Santa Cecilia bajo la dirección del zajano Alan Burivayev y con el checo Josef Spacek al violín. El completísimo programa incluye la Obertura de Tannhäuser de Wagner, el Concierto para violín y orquesta de Brahms y la Sinfonía núm. 7 de Beethoven.
Previo al concierto el Club Monteverdi (C/ Almagro 36) organiza el sábado 18 octubre a las 19:30h, una conferencia bajo el título “Tres Titanes de la música germana: Beethoven, Wagner y Brahms. Tres visiones del alma alemana”” que propone un recorrido por casi un siglo de música que transformó para siempre la historia del arte occidental. Correrá a cargo de Ana Casado, musicóloga y colaboradora en programas de Radio Clásica. Precio de la conferencia: gratis para abonados y personas con entrada del concierto del 22 de octubre del Auditorio Nacional, y 15 euros para el resto de personas que deseen asistir. Reserva de plazas para la conferencia: enviando un correo a reservas@clubmonteverdi.com
No puede tener un mejor comienzo este concierto. Aunque toda la ópera Tannhäuser es impresionante, tal vez su obertura sea la pieza más conocida y bella que el propio Richard Wagner describió como la creación de “una obra musical completa en sí misma y que proporciona una idea del argumento de la ópera mediante la interrelación de materiales temáticos extraídos de la ópera posterior”. La obertura conduce directamente a la primera escena de la ópera, donde Tannhäuser está rodeado por las náyades, sirenas y ninfas de Venusberg y al conmovedor “Coro de los Peregrinos”. Todo impresionante.
Un concierto difícil
Aunque es un pilar del repertorio para violín actual, el Concierto para violín de Brahms no siempre lo fue. Algún crítico comentó que fue escrito más «contra el violín» y otro lo consideró ininterpretable ya que tiene obstáculos técnicos y musicales un tanto desalentadores. El Concierto para violín es enormemente poderoso, pero a la vez muy conmovedor y lírico. Para interpretarlo con potencia, hay que tener un espíritu y un alma muy sensibles. El segundo movimiento es tan romántico que hay que saber expresar la emoción en esta música, pero a la vez una potencia tremenda y un sonido potente.
Al igual que la Segunda Sinfonía, el Concierto para violín fue escrito en su retiro de verano en Pörtschach am Wörthersee, en el sur de Austria, lugar que aún alberga un Festival Brahms y también un lugar predilecto para Gustav Mahler. Parece que Brahms era feliz allí. Había creado una avalancha de grandes obras desde su Primera Sinfonía, escrita en 1876, a la que pronto seguirían tres sinfonías más y el magistral Concierto para piano n.º 2.
La Sinfonía n.º 7 en La mayor, terminada en 1812, fue posiblemente una de las piezas más populares de Ludwig van Beethoven. La séptima de las nueve sinfonías de Beethoven, cuyo concierto de estreno en diciembre de 1813 en Viena, se interpretó en un concierto benéfico a beneficio de los soldados heridos unos meses antes en la batalla de Hanau. Se interpretó tres veces en las diez semanas posteriores a su estreno. Durante el estreno, Viena aún se encontraba conmocionada por la toma de Napoleón en 1805 y 1809 y anhelaba la victoria; el público del estreno pareció admirar la energía y la belleza de la pieza. Su carácter triunfal y festivo conectó con el público y se convirtió en un símbolo de esperanza y resiliencia en tiempos difíciles.





