El problema es que muchas personas piensan que, al no tener conocimientos de la red, no van a saber adaptar sus negocios. Y al no acercarse a los nuevos mercados no encuentran la manera de llegar a más clientes. Por suerte, hay algunos puntos básicos que pueden servirnos de ayuda en el mundo 2.0.
Crea una página web
El primer punto que tenemos que tener en cuenta si queremos que nuestro negocio tenga un buen seguimiento en la red es el de tener presencia en la red. Por ello, mientras no dispongamos de una página web no formaremos parte del mundo 2.0, y por lo tanto no existiremos para un gran número de clientes. Si no tienes conocimientos de diseño y creación web, puedes contratar a un experto en la material.
Hay que tener en cuenta que nuestros clientes no sólo van a buscar un sitio web bonito, sino que además de la estética tendremos que tener en cuenta la usabilidad y el tiempo de carga de nuestro sitio.
Escribe un blog
Un blog no sólo será una buena herramienta para mantener el interés de los clientes en nuestra empresa, sino que también puedes contribuir al posicionamiento de nuestra web en los buscadores si al escribir intentamos seleccionar palabras clave destacadas. Una persona con conocimientos de SEO puede ayudarte en esta materia.
Si tu blog se limita a ofrecer publicidad de tu empresa los lectores se terminarán aburriendo. Por lo tanto, para mantener su interés debes ofrecerles temas relacionados con tu negocio pero que también puedan resultar interesante para ellos.

Utiliza las redes sociales
Las redes sociales se han convertido en uno de los puntos más importantes de la comunicación online. Los internautas pasan gran parte de su tiempo en ellas, por lo que si quieres llegar a un gran público tú también debes estar.
Pero antes de lanzarte a abrir cuentas en todas las plataformas, es importante que intentes averiguar en qué redes se mueve el público objetivo al que quieras dirigir tu negocio. Además, debes mantener un equilibrio entre no dejar tus cuentas abandonadas y no saturar a tus seguidores con publicaciones constantes.
Teniendo presencia en estos tres lugares (web, blog y redes sociales), tu negocio comenzará a formar parte del mundo 2.0, de manera que los usuarios de Internet habrán empezado a conocerte y podrán convertirse en futuros clientes.




