Soraya Sáenz de Santamaría pisó con desenfado y distendida el plató de El Hormiguero mostrando una personalidad abierta, sensible al maltrato de los animales -como el caso de Chico que explicó Dani Rovira-, besó al calvo por aquello de la lotería, bailó con brío la coreografía y respondió con sencillez a Pablo Motos.
La vicepresidenta dijo muchas cosas, en una entrevista desenfadada, con una afirmación que enfatizó. "Tiene que ser una gozada gobernar con dinero. A nosotros no nos ha tocado", apuntó.
Reconoció que vivimos una situación de gran volatidad política señalando que no se fía de las encuestas ante las elecciones generales del 20 de diciembre. Negó ambición política -en respuesta al runrún constante sobre su posible candidatura-, destacó la personalidad sobria y "confiable" del presidente, y contó la dificultad del primer momento. Reveló la información que facilitó el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, nada más empezar la legislatura, sobre la extrema dificultad ante el déficit.
En ambiente simpático pero serio, rechazó de plano todos los episodios de corrupción política. Subrayó la retirada del pasaporte de Rodrigo Rato. "La gente puede tener la tranquilidad de que la ley es igual para todos", afirmó.
Mirando a una legislatura que entró en su recta final, admitió errores y destacó aciertos. Se refirió en concreto al deseo de transparencia de Mariano Rajoy en reuniones importantes del Partido Popular lamentando que se hubiera creado la leyenda urbana del plasma, el presidente alejado y reacio a las comparecencias. "Algunas veces no piensas que las cosas pueden ser interpretadas, y te equivocas", reconoció.
Señaló que el presidente es una persona accesible en todo momento, a quien le gusta estudiar los temas a fondo, y valoró su templanza en el momento de fuertes presiones para que se pidiera el rescate total de España. Admitió meses muy duros en el Consejo de Ministros y La Moncloa. Dijo que ejerce su cargo con responsabilidad, que ha tenido momentos de ansiedad, pero tambien de satisfacción al realizar proyectos positivos para la sociedad.
Señaló a Pablo Motos que la tarea es grande a realizar, pese a los avances. Se mostró respetuosa con las opiniones de José María Aznar sobre la política del partido en Cataluña pero apuntó que no comparte las opiniones del expresidente. Al final, aceptó el reto de bailar en el plató. Antes reconoció que le gusta pinchar discos, que a Mariano Rajoy le gusta bailar y que su música preferida es la de los 80.
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