Ninguna comparación de la vida política de Italia con la de la Unión Europea en general, ni con sus vecinos del sur, y muchos menos con España.
El más largo fue el segundo gobierno de Silvio Berlusconi, quien permaneció en Palazzo Chigi, la histórica sede romana del Poder Ejecutivo, entre 2001 y 2005 por un total de 3 años, 10 meses y 12 días. Amintore Fanfani tuvo el dudoso honor de ser el primer ministro más breve de la historia contemporánea de Italia, al ocupar el cargo durante apenas 21 días: entre el 18 de enero y el 8 de febrero de 1954.
La excepción italiana
Gianfranco Pasquino, profesor emérito de Ciencia Política de la Universidad de Bolonia, identifica tres causas principales de la anomalía. italiana
— Desde 1946 a 1992, durante la Guerra Fría, “no había alternancia entre partidos. Ni el Partido Comunista italiano -el más grande por apoyos en Europa occidental- ni los neofascistas podían gobernar. La única oportunidad para cambiar dirigentes y políticas era cambiar los gobiernos. La mayoría fueron liderados por el partido centrista de la Democracia Cristiana (DC), a veces con el apoyo de otros 4 o 5 partidos menores.
— A lo largo de esos años la Democracia Cristiana tuvo en su interior hasta nueve facciones contrapuestas. Por lo tanto, los gobiernos cambiaban en función de los equilibrios de poder entre estas facciones. Esto explica también por qué algunos dirigentes históricos de esa formación política presidieron varios gobiernos, acumulando varios años en el cargo. Es el caso, por ejemplo, de Giulio Andreotti, quien, a lo largo de casi 70 años de carrera política, fue siete veces presidente del gobierno, ocho veces ministro de Defensa y cinco veces ministro de Exteriores, además de otras decenas de cargos institucionales.
Sólo dos mandatarios lograron permanecer más de cinco años consecutivos en el poder: Alcide De Gasperi, quien estuvo entre 1946 y 1953; y Aldo Moro, en el período 1963-1968.
— Finalmente, el tercer motivo remite a la naturaleza fragmentada y diversificada de la actual sociedad italiana. Esto genera un sistema político formado por muchos partidos, algo que dificulta la formación de coaliciones estables”.
Un derrumbe en los noventa
Para Lorenzo Pregliasco, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Bolonia, el sistema político italiano desde los años 50 hasta principios de los 90 fue inestable en cuanto a gobiernos, pero en realidad podemos decir que fue incluso demasiado estable, porque estuvieron gobernando los mismos -los cristianodemócratas– durante 48 años.
A partir de los años 90, esos partidos tradicionales que habían sostenido el sistema político se derrumbaron y disolvieron por diversos escándalos. Nació entonces el caos.
Hay que señalar además dos cuestiones esenciales:
— El transfuguismo es otra de las razones de la endémica inestabilidad política italiana. De los 945 diputados y senadores elegidos en 2018, casi 400 habían cambiado de partido a finales de la legislatura.
— A destacar, las consecuencias económicas de la anomalía italiana. Según Pasquino, hay profundas consecuencias políticas y económicas en esta peculiaridad y la más evidente es la imposibilidad de programar a medio o a largo plazo.
Los votantes del fenómeno Meloni
Giorgia Meloni, la líder de extrema derecha que prestó juramento como la primera mujer primera ministra de Italia el sábado, ganó las elecciones en una campaña construida en torno a la promesa de bloquear los barcos de inmigrantes y apoyar los “valores familiares” tradicionales y los temas anti-LGBTQ.
Meloni juró en su toma de posesión ante el presidente italiano Sergio Mattarella en una ceremonia en el Palacio del Quirinal en Roma.
Encabeza una alianza de partidos de extrema derecha y de centro derecha, entre los que destaca su propio Hermanos de Italia, y está lista para formar el gobierno más derechista que Italia haya visto en décadas.
Atención a los interrogantes. Lapromesa de llevar al país a un giro de extrema derecha todavía deja a muchos con la incertidumbre de lo que sucederá a continuación.
El nuevo gobierno está formado por una coalición con otros dos líderes de derecha. Uno es Matteo Salvini, un exministro del Interior que se convirtió en el favorito de la extrema derecha en 2018 cuando transformó su partido, la Liga, que alguna vez fue un partido secesionista del norte, en una fuerza nacionalista. Los 24 ministros de Meloni, seis de ellos mujeres, prestaron juramento junto a ella el sábado.
El otro es Silvio Berlusconi, el exprimer ministro italiano de centro-derecha ampliamente recordado por sus escándalos sexuales “bunga bunga” con mujeres jóvenes. Ambos hombres expresaron públicamente su admiración por el presidente ruso, Vladimir Putin, lo que generó dudas sobre cuál será el enfoque de la coalición hacia Rusia.
En este marco, Meloni explicó la posición de ella misma y de su coalición: se ubicarían ella y la coalición una vez en el poder.
“Lo he tenido y siempre lo tendré claro, pretendo liderar un gobierno con una política exterior clara e inequívoca. Italia es plenamente parte de Europa y de la Alianza Atlántica. Quien no esté de acuerdo con este pilar no podrá ser parte del gobierno, a costa de no ser gobierno . Con nosotros gobernando, Italia nunca será el eslabón débil de Occidente”.
En Italia, los electores conservadores sienten que solo un político de mano dura, como Meloni, puede sacar al país de la crisis en medio de una energía vertiginosa. costos y alto desempleo juvenil.
“Meloni no está expresando las opciones de voto de los votantes radicales de derecha, porque tenemos datos que muestran que ha sido votada mayoritariamente por el centroderecha”, dijo a CNN el profesor de ciencias políticas Lorenzo De Sio.
“Yo diría que el lema de Meloni es ser una especie de nuevo conservador, es decir, el conservadurismo del siglo XXI. Puede que tenga alguna conexión con el legado posfascista, pero claramente ese no es el núcleo de su plataforma política ahora”.
El nuevo gobierno
— Meloni forma un Gobierno con 24 carteras y Salvini como número dos en un momento decisivo para Italia
— Antonio Tajani en Exteriores y Giancarlo Giorgetti en Economía son los fuertes de su gabinete.
— Matteo Salvini con rango de número dos y además asume la cartera de Infraestructuras. Con ella podrá desarrollar su gran baza: el control de la migración, pues sobre su figura recae la gestión fronteriza y de los puertos.
— Antonio Tajani (tiene rango también de número dos), expresidente del Parlamento Europeo, en en Exteriores con el objetivo de que haya hilo directo con Bruselas
— Giancarlo Giorgetti, un perfil del ala moderada de la Lega, es el elegido para Economía.
— La formación de Meloni se queda con otros dos puestos relevantes como Justicia, con Carlo Nordio, y Defensa, que irá para Guido Crosetto.
— Matteo Piantedosi, que fue jefe de gabinete de Salvini cuando este compartía Gobierno con el M5S será el nuevo ministro del Interior.
— Elisabetta Casellati, por su parte, asume el puesto de Reformas, clave en el sentido de la importancia de los fondos europeos.
— El Ministerio de Ambiente y Seguridad Energética sustituye al de Transición Ecológica, que sí tuvo cabida en la anterior legislatura.
— A la vez, cambia la calificación de la cartera de Familia, que pasa a llamarse Familia y Natalidad,
— En Educación el elegido ha sido Giuseppe Valditara, de 61 años, que aunque figura en la lista de Fratelli, ha sido asesor de Salvini.
. Uno de los fundadores históricos de la Lega y coordinador del partido, Roberto Calderoli, de 66 años, se ocupará de Asuntos Regionales.
— Al frente de Trabajo habrá una mujer, la independiente Marina Elvira Calderone.
— La titular de Universidades e Investigación, Anna María Bernini, exministra y mano derecha de Berlusconi.
— Sanidad, el médico Orazio Schillaci, rector de la Universidad de Tor Vergata,
— En Cultura, el periodista Gennaro Sangiuliano, director de diversos informativos en la cadena pública Rai.
.. En Turismo, Daniela Santanché,





