Pese a su condición de presidente de turno de la Unión Europea, Pedro Sánchez ha sido el último líder -cuando debió ser el primero- en visitar Israel. Sí lo hizo -como destacó Hechos de Hoy– la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Y debió de viajar a Jerusalén Este como gesto de solidaridad y respeto y no para recriminar en los términos más duros y ásperos la actuación de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en el norte de la Franja de Gaza, especialmente Ciudad de Gaza.
Sánchez, lamentablemente, ignora que la cuestión más crucial desde el final de la II Guerra Mundial se ubica en la estabilidad de la ciudad de las tres religiones monoteistas y la convivencia entre Israel y Palestina (que debería ser el Estado que comprenda Cisjordania, la Franja de Gaza y parte de la ciudad de Jerusalén).
El primer gesto de Adolfo Suárez fue el de recibir a Yasser Arafat antes de que la OLP dejara las armas y aceptara la convivencia con Israel. Fue el momento histórico del nacimiento de la Autoridad Palestina. En esa titánica tarea han trabajado presidentes de Estados Unidos. Y ese sueño de construir la paz lo pagaron con su vida el egipcio Anwar El Sadat y el israelí Isaac Rabin.
Sánchez, envuelto en el mayor aparato de propaganda y seguridad de un líder en la historia de España -superior al de Franco en la dictadura-, viajó a Jerusalén Este para insultar, humillar y faltar a la verdad. Para los españoles, tras la voladura de la Transición, no es una sorpresa. Para Benjamín Netanyahu, envuelto en una situación personal y política muy delicada, simplemente fue un acto de hostilidad.
Hamás es hoy mucho más que un movimiento terrorista como Al Qaeda o ISIS. Es la mayor organización de odio contra judíos y palestinos, creada y armada por Irán para destruir la única democracia en Oriente Medio, Israel.
El sueño de la paz y de las banderas de Israel, Palestina, Arabia Saudí y El Vaticano en Jerusalén es un sueño histórico que permanece como la tarea más urgente para los líderes hoy de Estados Unidos, la Unión Europea (Europa en general) y de China.
La lucha de Isarel contra Hamás es difícil y dramática, delicada y sin opción clara de victoria. Hamás quiere liquidar con su ataque a Israel, a la Autoridad Palestina y lograr la liberación total de los presos palestinos en las cárceles israelíes. No ha dudado en usar importantes fondos de ayudas para construir una red de túneles unidos a fábricas y almacenamiento de cohetes. Y mantiene su estrategia de utilizar a familias enteras palestinas como escudos humanos. Es una organizacón criminal, mafiosa y de chantaje permanente.
No hizo falta que Pedro Sánchez viajara a Israel. España no se merecía una nueva humillacón y un nuevo daño a su reputación internacional por la que el Rey Felipe VI ha trabajado con total entrega y dedicación desde el comienzo de su reinado.
Las palabras de la bofetada a Israel





