Combatientes de Al Qaeda lograron el sábado el control de la ciudad de Faluya, en Irak, uno de los bastiones suníes. Ante esta ofensiva, el gobierno de Nuri al Maliki contraatacó con bombardeos. Miles de civiles huyeron despavoridos de la ciudad. La toma de Faluya muestra que Irak está en medio de la peor ola de violencia desde la retirada de las tropas de Estados Unidos.
En su actual gira en Oriente Medio, el secretario de Estado, John Kerry, aseguró que Estados Unidos apoya a Irak en su lucha contra los terroristas vinculados a Al Qaeda, pero aclaró que el combate en el campo de batalla es responsabilidad del gobierno de Maliki. "Estamos con el gobierno de Irak en su esfuerzo por rechazar a las milicias de Al Qaeda", dijo Kerry poco antes de viajar a Jordania en su cuarto día de gira en Oriente Medio.
"Vamos a ayudarlos en su lucha, pero es una lucha que al final van a tener que ganar ellos y estoy seguro de que pueden", señaló el secretario de Estado al día siguiente de que Al Qaeda tomara el control total de la ciudad de Faluya.
El gobierno de Maliki perdió el control de Faluya, a 60 km al oeste de Bagdad, tras intensos combates contra las milicias del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS), grupo vinculado a Al Qaeda en Irak. Este conflicto es el peor de los últimos años en la provincia de Al Anbar, el bastión de la insurrección tras la invasión estadounidense en 2003. Un tercio de las pérdidas de efectivos del ejército de Estados Unidos en Irak se produjo en esta provincia. Kerry reconoció que la Administración de Barack Obama está "muy, muy preocupada" por el auge del ISIS en Irak, declaró Kerry. "Son los actores más peligrosos de la región", reconoció, destacando "su barbarie" y su "brutalidad".
Para analistas, en informaciones recogidas por Hechos de Hoy, la toma de Faluya supone un agravamiento del conflicto sectario en Irak. Combatientes suníes vinculados a Al Qaeda se han aliado con milicianos tribales en su oposición al primer ministro, el chií Nuri al Maliki, y su avance supone un gran desafío a la autoridad del Gobierno en la provincia de Anbar. El grupo Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS) ha ido ganando terreno durante los últimos meses en esta provincia de mayoría suní donde pretende crear un Estado bajo el control de esa secta islámica.




