Francisco Nicolás Gómez-Iglesias, más conocido como Nicolasín o El pequeño Nicolás, implica a Juan Carlos I de España. Su amiga Isabel Mateos, alias La Pechotes, no tuvo sin embargo su suerte mediática. Pese a la buena mano de Toño Sanchís, el representante de Belén Esteban, no desembarcará como quinta presentadora en el regreso del late show de Telecinco, Hable con ellas.
Primero en El Mundo, y luego en los programas de La Sexta y Telecinco, en la lucha de audiencias de este sábado, Francisco Nicolás Gómez-Iglesias desplaza a Pablo Iglesias Turrión como la estrella mediática que aspira a devorar las audiencias.
Es un caso de traca, en serio o en broma, de misterio y de España insólita. ¿Hay una intencionalidad política? ¿Quiere alguien importante mover de una vez la silla de Soraya Sáenz de Santamaría? ¿Quién es de verdad el pequeño Nicolás y quien le empujó, protegió o le lanzó al primer plano de esta España convulsa? ¿Es realmente un agente secreto mini, el más precoz y audaz James Bond hispano?.
El pequeño Nicolás, tras arrasar en las redes sociales como contó Hechos de Hoy, vuelve aún con más fuerza. Antes de sus declaraciones a las televisiones, aseguró a El Mundo que colaboraba con los servicios secretos del CNI (Centro Nacional de Inteligencia), La Moncloa y La Zarzuela. "Me reuní con Manos Limpias por orden del CNI para que no acusara a Cristina", "el secretario de las Infantas me alertó de que tenía el teléfono pinchado y de que la Policía me estaba vigilando" y "la Vicepresidencia del Gobierno me encomendó reunirme con los Pujol para parar el 9-N", lo más sorprendente y jugoso de sus nuevas declaraciones. En su mayor audacia, el pequeño Nicolás insiste en que tuvo contactos con Juan Carlos I de España y La Zarzuela para exculpar a la Infanta Cristina.
En esta primera entrega, se defiende "de las múltiples acusaciones recibidas" y afirma haber mantenido contactos con Soraya Sáenz de Santamaría para resolver el problema catalán, Asegura además, practicando el ataque como la mejor defensa, que denunciará las pruebas que están “fabricando” contra él.
¿Es un impostor? ¿La historia más sorprendente desde que surgió Belén Esteban y luego la televisión de bolsillo de Pablo Iglesias Turrión que deslumbró? ¿Está unido a generar audiencias o es la irrupción de la mayor chapuza nacional conocida en fiasco al final de operaciones de inteligencia?
El pequeño Nicolás no se arruga, insiste en que no es un impostor y denuncia que lo primero que hicieron al detenerle fue borrar sus whatsapp con personalidades del Estado y mis emails. Huido y en paradero desconocido, reitera que mantuvo contactos con Carlos García Revenga, secretario de las Infantas Elena y Cristina; con la vicepresidente del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; con miembros de la Casa Real, caso de Alfonso Sanz Portolés, jefe de la Secretaría del Rey padre; y llamadas del propio Juan Carlos I; y diferentes personas de la política catalana como Cristóbal Martell, Javier de la Rosa y Oriol Pujol Ferrusola.
Explicó además que recibido mensajes de más de 200 periodistas, entre ellos de medios internacionales como la BBC o The Washington Post. "Se fabricando pruebas contra mí y lo voy a denunciar”, advierte muy seriamente.
El pequeño Nicolás fue detenido y posteriormente puesto en libertad en octubre acusado de hacerse pasar por agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Ahora ha roto definitivamente su silencio. Para Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría no hay ya fin de semana sin tregua. Tras el episodio de los amores de Juan Antonio Monago, llega con estrépito el pequeño Nicolás. ¿Política ficción? ¿En serio o en broma? Un asunto fascinante pero a lo mejor muy peligroso.
"La imagen que me ponen de estafador, delincuente, alcohólico, friki… ¡Perfecto! Estoy fuerte, y estaré fuerte hasta el último momento", es el último órdago de Nicolasín.




