El Fondo Monetario Internacional (FMI) pidió a España subir el IVA y reducir el gasto en educación y sanidad. La respuesta llegó rápidamente desde La Moncloa.
En el último semestre, el presidente del Gobierno quiere cimentar sus reformas y ampliarlas, pero a la vez dejar un cierre de legislatura con los presupuestos aprobados. Todo ello en un marco de mayor acción política.
La clave del nuevo tiempo político pasará por ahí. Para Mariano Rajoy han sido momentos muy duros. Ha sentido de forma muy especial la caída de María Dolores de Cospedal. Y ve ahora con mayor distanciamiento a quien ha sido su colaboradora más directa, Soraya Sáenz de Santamaría. Ya no será su mano derecha ni, probablemente la portavoz del Gobierno (ver en Hechos de Hoy, Soraya Sáenz de Santamaría, un relevo en La Moncloa con controversia abierta).
Quien permanece en todas las quinielas es Alfonso Alonso. Mariano Rajoy sabe que está en juego todo el trabajo realizado, la imagen y marca del Partido Popular, y su propia carrera política. Aunque la presión es muy fuerte sobre La Moncloa, el presidente cree que en estos momentos lo lógico es esperar el desenlace de las conversaciones de los pactos. Con el nuevo mapa político, a nivel local y regional, actuará con rapidez en cambios en el Gobierno y en el partido.
De forma gráfica, José Luis Ayllón, secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, confirmó en La Moncloa que el presidente no hará cambios "cosméticos" ni retoques de "chapa y pintura". Pero espera, tras la cumbre política de España y Marruecos, realizar un rápido análisis. El desenlace de la batalla de Madrid, que gira sobre Cristina Cifuentes, es clave para el presidente. Será muy determinante también para los nuevos debates en el Partido Popular.






