Fin de semana con toda la atención en el clásico en el Camp Nou con victoria de honor salvado para Florentino Pérez, brillo de Zinedine Zidane y éxito del Real Madrid. La siguiente cita del fin de semana trepidante llega en la noche de este domingo 3, a las 21,30 con Salvados, el programa de Jordi Évole dispuesto a arrasar de nuevo en las audiencias. Atención a los resultados. Si el factor Rajoy no arrasa tendrá lecturas políticas.
De nuevo la mano que mece la cuna en La Moncloa, Jorge Moragas, jefe de gabinete de Mariano Rajoy, convenció al presidente en funciones para una nueva sesión de confesiones íntimas -esta vez en La Moncloa, en su despacho- con el periodista punzante de la cadena crítica, el programa Salvados de Jordi Évole de La Sexta.
Por qué lo hace Mariano Rajoy es la cuestión pertinente. Para el presidente en funciones no se trata de entrar ya en una nueva campaña. Eso es obvio. No es por tanto una entrevista con el fin de desnudar su intimidad y mostrar su seducción en las distancias cortas como buscó con Bertín Osborne, Ana Rosa, María Teresa Campos y Susanna Griso.
Buscó responder al rumor en un momento de desasosiego en el Partido Popular que puede llegar a un marco de cisma si Mariano Rajoy insiste en el marianismo, su candidatura, y volver al mismo escenario de bloqueo que ha llevado a un clima de hastío general como muestra el aldabonazo de la encuesta de Metrocospia de este domingo (ver en Hechos de Hoy, Albert Rivera, el liderazgo que se afianza con hastío del 94% por el bloqueo).
Mariano Rajoy quiere de nuevo insistir en tres cuestiones que le mortifican (como se admite en su entorno):
1. Dimisión: No quiere dimitir. No lo hará. No dará tampoco un paso al costado. Pero no significa que puedan producirse sorpresas.
Está convencido de que habrá nuevas elecciones y de que la única opción es una coalición a la alemana (PP-PSOE) o con el añadido de Ciudadanos.
2. Bárcenas: De una vez, quiere dar el carpetazo al caso Bárcenas.
Insiste en que las cosas están explicadas y nunca ha mentido.
3. Secesión: No es responsable del incendio político en Cataluña.
También, y es un asunto que le pesa, quiere de una vez rechazar lo que considera de leyenda urbana de haber sido el responsable del independentismo en Cataluña.
Como prueba de la importancia que concedió a la entrevista, el periodista se encontró el miércoles -momento en que se grabó la entrevista- con una carpeta con el nombre de Évole sobre la mesa del despacho en La Moncloa.
El marco de esta entrevista no es el mismo que el de la cita con Bertín Osborne. Ya no hay un ambiente cordial ni festivo. En la Comisión Europea los cuchillos están afilados. España se ha aislado desde antes de las elecciones del 20 de diciembre de 2015. Cancelados los viajes de Estado del Rey. Barack Obama mantiene en suspenso su visita oficial a España. En el plano doméstico, el presidente en funciones desactivó todas las operaciones de sucesión, la última la de Alberto Núñez Feijóo.
Aunque sean odiosas las comparaciones, hay un atrincheramiento de sus posiciones con distancias entre La Moncloa y la Zarzuela. No es un secreto que para el Rey Felipe VI fue una sorpresa (por no hablar de decepción) que Mariano Rajoy declinara someterse a la investidura.
El presidente en funciones niega de nuevo, por el momento, el rumor de su renuncia e insiste en ser el hombre fuerte del Partido Popular y el candidato presidenciable. Una afirmación que a 3 de abril puede causar más escepticismo que generar adhesiones. El problema para Mariano Rajoy sigue siendo el mismo. Permanece bajo fuego amigo y éste arrecia.





