Fin de semana de tremendas sensaciones en el Reino Unido. Conmoción en Londres pero también en Bruselas por un asesinato con el sello del populismo xenófobo. Nigel Farage, principal dirigente del partido derechista UKIP, xenófobo visceral, la bestia negra del Partido Laborista y del Partido Conservador.
El asesinato de la diputada laborista Jo Cox dejó al país en estado de shock. El viernes, el primer ministro, el conservador David Cameron, compareció junto al líder laborista, Jeremy Corbyn, en un acto de homenaje a Jo Cox en Birstall.
El asesinato ha reforzado el debate en Reino Unido sobre la seguridad de los diputados, el tono agresivo que se apoderó de la escena política y la posibilidad de que este ataque altere el resultado del referéndum del próximo jueves (ver en Hechos de Hoy, Luto en el Reino Unido al ser apuñalada y asesinada la diputada Jo Cox).
En este escenario, Thomas Mair, el hombre que tiroteó, añuñaló y asesinó a Jo Cox, gritó ante el tribunal en el que compareció "muerte a los traidores, libertad para el Reino Unido".
Thomas Mair, de 52 años, tiene vínculos con la extrema derecha. Afronta varios cargos, incluidos el de asesinato, agresión y posesión de armas por haber matado a la parlamentaria proeuropea, de 41 años, en la localidad de Birstall, cercana a la ciudad de Leeds (norte de Inglaterra).




