La selección española de fútbol ante el desafío de luchar por la final del torneo olímpico de los Juegos de Tokio. Un partido frente a la anfitriona Japón. En juego, asegurar la medalla para España más de dos décadas después de la plata conseguida en Sydney 2000.
Los jugadores de Luis de la Fuente llegan a las semifinales tras el agitado final de cuartos ante Costa de Marfil (5-2) con una prórroga salvadora y una reacción encomiable para dar el salto definitivo entre los cuatro mejores del torneo. Ahí está España, dispuesta a no fallar a las quinielas que la daban como favorita a finales de julio.
En el estadio de Saitama, la pelea se centra en el dominio del balón ante un rival que sorprende por su disciplina, pero sobre todo por haber perdido el encorsetamiento ofensivo. El mejor ejemplo es el madridista Kubo, un futbolista rápido, atrevido y con gol, el gran referente para el equipo dirigido por Hajime Moriyasu.
De todos modos, los dos equipos ya se conocen después de haber jugado un amistoso en los días previos a sus respectivos debuts en la capital japonesa, que se saldó con empate a uno. Aunque el guión de ese choque no vale demasiado porque España estaba entonces recién aterrizada y todavía aclimatándose.
Japón fue la única selección que ganó todo los partidos de la fase de grupos (3/3), la menos goleada con un solo tanto encajado y la segunda más anotadora (7) después de Brasil, que pelea con México en la otra semifinal. Los datos hablan por sí solos de los nipones que -sin embargo- necesitaron los penaltis para acabar con Nueva Zelanda en cuartos.
Precisamente fue el capitán Maya Yoshida, jugador de la Sampdoria y uno de sus mayores, quien marcó el penalti decisivo para que Japón sacase el billete a semifinales, y uno de los líderes del equipo nipón, que quiere seguir soñando con el oro ejerciendo como local.
A nivel físico ambos llegan justos de gasolina tras el esfuerzo extra en la ronda anterior y con la motivación de la medalla como principal recurso energético. El ganador asegura un metal que sería histórico para los locales, que no suben al podio desde México 1968. En Londres 2012 fueron cuartos tras perder el bronce contra Corea del Sur, en una cita donde se impusieron en la fase de grupos a una España que era favorita.
La selección española, por su lado, no toca metal olímpico desde Sidney, fue campeona en Barcelona'92 y plata en los lejanos Juegos de Amberes de 1920. La cuarta de la historia del fútbol olímpico está en camino, pero es el anfitrión quien guarda la llave del tesoro.
El seleccionador De la Fuente no puede contar con Óscar Mingueza, retirado a los diez minutos del choque contra los marfileños, y en su lugar debe decidir entre Óscar Gil, lateral puro y que no estuvo ante Costa de Marfil por sanción, y Jesús Vallejo, que relevó al futbolista del FC Barcelona las dos veces que se lesionó.
Por lo demás, la mejor noticia que tiene el técnico es el estado físico de Dani Ceballos, que ya parece más recuperado de su tobillo dañado en el estreno, aunque se antoja más complicado que pueda salir de inicio.
De momento, el entrenador ha movido poco su once, pero el desgaste sufrido en cuartos podría hacer que Cucurella y Carlos Soler entrasen por Miranda y Merino. Rafa Mir, pese a sus tres vitales goles ante los marfileños, se perfila de nuevo como baza importante en un frente ofensivo con Oyarzabal y Dani Olmo. Marco Asensio permanece como la carta para el cambio en el ataque.
"Muchas veces es más importante lo anímico que lo físico. Ahora afrontamos el partido de semifinales con más ganas todavía", dijo Oyarzabal en la previa del encuentro, que podría significar el cuarto metal para el fútbol español en la historia de los Juegos Olímpicos.
Ficha técnica
– Dibujos iniciales:
JAPÓN: Tani; Hashioka, Yoshida, Tomiyasu, Hatate; Doan, Endo, Tanaka, Kubo; Soma y Hayashi.
ESPAÑA: Unai Simón; Óscar Gil, Eric García, Pau Torres, Miranda; Pedrim Zubimendi, Merino; Asensio, Oyarzabal y Olmo.
– Árbitro: Kevin Ortega (PER).
– Estadio: Saitama.





