La tregua anunciada por el presidente Yanukóvich y los principales líderes de la oposición ucraniana apenas duró unas horas. Tras una noche de relativa calma, a primera hora de este jueves volvieron los enfrentamientos a la plaza de la Independencia o de Maidan de Kiev. Los manifestantes que ocupan la plaza, y que anoche anunciaban que "ahora más que nunca nos quedaremos en Maidan", comenzaron de nuevo a lanzar adoquines a los antidisturbios, y estos responden, al igual que en las dos jornadas anteriores, con balas de goma y gas lacrimógeno.
Ya son más de treinta los muertos de ambos lados. Casi un millar de heridos, muchos de ellos de gravedad, son atendidos en la Iglesia de San Miguel, convertido en hospital de campaña muy cerca de la plaza Maidan. Muchos prefieren ser atendidos allí, y no en los hospitales oficiales, por temor a ser detenidos.
"El mundo no puede permanecer impasible y ver como un dictador masacra a su pueblo", escribe este jueves el opositor Vitali Klitschko en el diario Bild.
Como ya indicó Hechos de Hoy, los líderes de la oposición no dominan a los manifestantes más radicales proeuropeos, que al parecer son los que comenzaron al amanecer los nuevos enfrentamientos -no tan intensos como los de días anteriores- y rompieron el alto el fuego.
Sobre Maidan se ven de nuevo columnas de humo negro mientras los ministros de Exteriores de Alemania, Francia y Polonia negocian en Kiev. Steinmeier, Fabius y Sikorski esperan lograr, a pesar de la violencia que reina en las calles, que se llegue a una solución política. El ministro alemán apeló a su llegada tanto a los manifestantes como a las fuerzas del orden a respetar la tregua y frenar los ataques mutuos.
Los ministros hablarán tanto con los líderes de la oposición como con el presidente Yanukóvich. Tras esta visita relámpago a Kiev, por la tarde, en Bruselas, los ministros de Exteriores de la Unión Europea se reúnen para decidir sobre posibles sanciones a Ucrania.




