La ciudad está tan sensibilizada que cualquier suceso abrupto que interrumpa la rutina de gran metrópoli es recogido en vídeos y motivo de alarma en redes sociales. Esta vez, rápidamente, un portavoz de la Casa Blanca descartó cualquier móvil terrorista en la fuerte explosión que derribó dos edificios residenciales en la zona de East Harlem (norte de Manhattan). Las explosiones, provocadas según todos los indicios por fugas de gas, desencadenaron un enorme incendio. En el primer balance de los bomberos se confirmó que hubo víctimas y numerosos heridos. La CNN y ABCnews dedicaron amplia cobertura.
Los edificios derrumbados fueron los números 1644 y 1646 de Park Avenue, en la manzana entre calle 116 y la calle 117. Las explosiones obligaron a suspender el servicio de tren de cercanías de Metro-North hacia New Haven (Connecticut). En la víspera de estas explosiones, de nuevo se clamó por las deficiencias estructurales que padece la ciudad de Nueva York.
Expertos destacaron a Hechos de Hoy la fragilidad de la gran metrópoli. El movimiento Center for an Urban Future ha insistido en esta situación en una ciudad que quedó desnuda en sus flaquezas tras el huracán Sandy. A los expertos les preocupa sobre todo los fallos en estructuras de puentes, red de metro y red de distribución de agua.
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