Tras una excelente temporada de festivales y certámenes en los que ha sido recibida con aplausos y grandes elogios llega a los cines una delicada road movie sobre las segundas oportunidades, La novia del desierto. Una película excelentemente interpretada por la actriz chilena Paulina García y el actor argentino Claudio Rissi, y que evita caer en la sensiblería o el melodrama. Una historia íntima sobre la emancipación personal y la forma de encontrar el amor cuando ya parecía imposible.
A su protagonista la vida le cambia radicalmente cuando se ve obligada a aceptar un trabajo muy lejos del lugar donde ha vivido siempre. En el camino -geográfico por la árida provincia de San Juan, y personal, enfrentada a sus sentimientos y deseos que no reconoce como propios- , esta mujer opaca y silenciosa empieza a adquirir vida y color cuando conoce a un solitario vendedor ambulante que se mueve con total libertad por el desierto Cuyano.
El filme ganó el premio Cine en Construcción de Toulouse, fue estrenada en la sección Una Cierta Mirada del Festival de Cannes y, posteriormente, se presentó en la sección Horizontes Latinos del último Festival de San Sebastián. Ha sido la ganadora indiscutible del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva donde alcanzó tres de los premios más importantes del Palmarés; el Colón de Oro a la Mejor Película, el Colón de Plata a la Mejor Actriz y el Colón de Plata al Mejor Actor.
La historia de Teresa
La novia del desierto -coproducción argentino-chilena- narra la historia de Teresa. Tiene 54 años y siempre ha trabajado como criada con una familia de Buenos Aires. La familia vende la casa y ella no tiene más remedio que aceptar un trabajo en San Juan, una ciudad lejana para ella. A pesar de que no le gusta viajar, sube a un autobús para cruzar el desierto.
En la primera parada del largo viaje, en la tierra de la milagrosa "Santa Correa", pierde el bolso con todas sus pertenencias. El incidente hará que conozca a El Gringo, un vendedor ambulante y la única persona capaz de encontrar su bolso. Lo que parecía ser el fin del mundo se convierte en el comienzo de uno nuevo. Todo ello apoyado por unos paisajes que subraya lo que les ocurre a los protagonistas.







