Sin una movilización tan aparatosa, y sin figurar tampoco como nervio de su gestión, Enrique Peña Nieto está logrando en el capítulo esencial para México de la convivencia, el impulso al desarrollo, y la seguridad de las inversiones, golpes de gran importancia contra el narcotráfico.
Actúa en un escenario muy difícil porque los macabros narcos, líderes del hampa y crimen organizado, acabaron por temor o ignorancia convertidos de villanos en héroes como muestran las letras de los corridos. Peña Nieto ha contado a su favor con disensiones y traiciones en el tenebroso escenario del narcotráfico, el indudable éxito de la Marina de México y la coordinación de todas las fuerzas de seguridad, y el apoyo y colaboración también de las agencias de Estados Unidos que luchan contra quienes han levantado imperios con la droga.
Primero fue detenido Joaquín Guzmán Loera, El Chapo. Ahora cayó abatido Nazario Moreno González, El Chayo, fundador de Los Caballeros Templarios, trama sucesora de La Familia Michoacana. Esta vez El Chayo cayó de verdad, fue abatido en un operativo de la Marina. Aunque en la etapa de Felipe Calderón se le había dado por muerto, convirtió su aparente fallecimiento en una segunda vida que le hizo más impune y poderoso.
Era el fundador de la trama odiosa de Los Caballeros Templarios, uno de los grupos más sanguinarios del crimen organizado por degollar a sus rivales o colgarles ahorcados como muestra de su inmenso poder y crueldad. En Ciudad de México se confirmó el operativo de la Marina en Tumbiscatío, entre Michoacán y Guerrero. Era el enemigo número uno de los Grupos de Autodefensa, en armas contra Los Caballeros Templarios. El Chayo se convirtió en un iluminado que defendía la tortura y el asesinato como "aplicación de la justicia divina". En la ciudad de Apatzingán, el bastión de Los Caballeros Templarios, Nazario Moreno González acabó en especie de santo haciendo de su secta criminal toda una religión.
El estado de Michoacán se ha convertido en México en escenario de la acción de Enrique Peña Nieto contra el crimen organizado sabiendo que es a la vez una coordinación de políticas educativas, de apoyo a inversiones y desarrollo, y lucha contra pobreza, y también de operativos de seguridad. Desde comienzos de 2013 feron muchos los puntos de Tierras Calientes donde crecio la rebelión contra las extorsiones, los secuestros, las violaciones y los asesinatos.
Las primeras ejecuciones de esta macabra trama fundada por El Chayo fueron -asunto que abordó Hechos de Hoy– hombres colgados por el cuello en unos con carteles que decían "Lo matamos por ladrón y secuestrador. Atentamente, los Caballeros Templarios". La realidad era muy diferente. La intimidación, el odio y la barbarie fue lo que predicó El Chayo contra quienes discutían sus órdenes, su poder, o desertaban de su macabra secta.
Los corridos de vida, muerte y fuga
Melissa Plancarte, La Princesa, hija de Enrique Plancarte, cabecilla de Los Caballeros Templarios, le dedicó a El Chayo Mis soldados son guerreros. "No soy narcotraficante, soy jefe de una familia, mi territorio es sagrado, fui elegido desde arriba, si persiguieron a Cristo, qué tiene que me persigan", la letra sorprendente de este corrido. Buknas de Culiacán, también reflejó su vida: “Todos van al mando de un resucitado, un hombre que dicen fue asesinado, es el Chayo Loco, que fue convertido en caballero templario".
Los originales de San Juan, de Jalisco, le dedicaron una canción al anunciar la Administración de Felipe Calderón su muerte. El Komander, figura de la narcocultura en el norte de México, le rindió también homenaje. “Michoacano, revolucionario, con sangre de guerra, no era sencillo atraparme tuvieron que matarme cerca de la sierra”, en la letra de su corrido. En 2011, la banda de Los armadillos anunció su regreso de la tumba convirtiéndole en una especie de Pancho Villa cuando su rol verdadero fue el hacedor de un terror sanguinario.




